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Consejos para hacer tu infografía viral

Después de un duro trabajo de investigación, recopilación y organización de la información, y unas cuantas horas trasteando con el Illustrator, lo tienes. Tu preciada infografía está recién salida del horno, y tú dispuesto a hacer que ésta llegue al mayor número de personas posible. Con este objetivo, la cuelgas en tu blog o página web, pero a medida que van pasando los días, te das cuenta de que tus expectativas eran quizás demasiado altas. Tu infografía no sólo no es viral, sino que pocos son los que llegan a ella, y menos aún los que aguantan revisándola hasta el final.

Pero, ¿por qué? ¿Qué has hecho mal? En realidad, realizar una buena infografía y que además, llegue a la gente que quieres que llegue, no es tan fácil. En ello influyen muchos factores que, si bien podemos controlar, requieren un mayor esfuerzo por nuestra parte. Así lo explica en su blog Arturo García, creador de esta infografía  (sí, una infografía sobre consejos para infografías) en la que me he basado para redactar estas líneas.

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¡Ojo con el contenido!

En primer lugar, debemos valorar varios aspectos relacionados con el contenido de tu infografía, porque aunque muchos no lo crean, no se trata solo de un montón de colores y dibujos colocados de forma atractiva. La información, es decir, el contenido de nuestra infografía, es tanto o incluso más importante que el aspecto visual (no tendría mucho sentido obviar el concepto “info” y quedarnos sólo con “grafía”, ¿verdad?). Por este motivo, es siempre importante buscar temas novedosos, o quizás más especializados. Podríamos tardar horas en contar todas las infografías que hay en Internet sobre “la demografía de las redes sociales”, “los perfiles más famosos de Twitter” o “las fotografías más populares en Instagram”. Be original, my friend.

De igual manera, debes prestar atención a la veracidad y la objetividad de tu contenido. No, no todo lo que está en Internet es cierto. Asegúrate de contrastar los datos y utiliza siempre fuentes fiables. Además, cita siempre tus fuentes al final de la infografía. Si estas son fuentes prestigiosas o reconocidas, estarás sumando un plus a tu trabajo.

Y tampoco debes olvidar que tienes un público objetivo. Emocionarse y tirar la casa por la ventana a la hora de hacer una infografía es algo poco recomendable. Si tienes a tus clientes o visitantes acostumbrados a leer sobre seguridad, no será muy efectivo publicar una infografía sobre los destinos turísticos preferidos en el año anterior. Pero si lo será si tu negocio está relacionado con viajes, ocio o relax. Ten eso siempre en cuenta y no quieras pasarte de “guay”. Una infografía sigue siendo contenido, y por lo tanto, debe estar relacionado con la temática de tu sitio.

Prohibido también utilizar una infografía para vender tus propios productos de forma descarada. Los internautas no son tontos, y acabarán dándose cuenta. ¿Y que harán entonces? Exactamente lo mismo que con los banners publicitarios, las ventanas de publicidad emergentes y los correos spam. En lugar de esto, intenta tratar otros temas relacionados con tu industria, compara productos, muestra curiosidades relacionadas con tu nicho, etc.

Y por supuesto, dedica al diseño la atención que se merece

Gran parte del éxito de una infografía reside en que su diseño sea original y visualmente atractivo. Ni que decir cabe que el “copia-pega” está totalmente prohibido en este caso, tanto en aspectos de contenido como de forma.

Procura que el texto no sea demasiado extenso. Una gran cantidad de datos podría confundir al lector, o incluso aburrirle. Intenta ser todo lo conciso que puedas, y recurre a gráficos o imágenes para explicar ideas complejas. Eso sí, tampoco sobrecargues la infografía, ni mucho menos coloques un montón de imágenes en un mismo lugar. Esto agobiaría a tus visitantes y dificultaría la lectura. La misma norma se aplica a la elección de colores. Sí, son necesarios, pero en exceso pueden llegar a ser muy molestos, y harán que tu infografía pase a ser algo más parecido a un arco iris. ¿Y sobre la tipografía? Más de lo mismo: menos es más.

Si tu problema es que no consigues mantener la atención de lector en tu infografía, probablemente estés cometiendo un fallo en su composición. Ésta debe tener una jerarquía y recorrido visual que vaya guiando la atención del lector.

Y ahora, ¡a compartir!

Si tu infografía ya cuenta con un contenido interesante y es atractiva visualmente, tienes la mitad del camino hecho. Ahora sólo queda promocionarla, un paso clave en el proceso, ya que sin promoción, nuestro trabajo y esfuerzo desarrollando la infografía habría servido de poco.

No pienses que habiéndola publicado en Twitter puedes permitirte el lujo de desentenderte por completo de su promoción. Tus seguidores no van a compartirla así por que sí. Una buena idea es contactar con blogs de temática relacionada a los que les pueda interesar publicar tu infografía o contenido relacionado con ella.

Y sobre todo, ten paciencia. Aunque hayas realizado bien todos los pasos, puede pasar tiempo hasta que tu infografía se haga popular. No desesperes y sigue trabajando en su promoción. Roma no se hizo en un día 😉


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