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La “ilógica” de la innovación, o cómo la suerte sonríe a los dispuestos

En el contexto actual de crisis, reducción de ingresos y acortamiento de márgenes, la investigación y la innovación están siendo cosificadas en muchos negocios, solicitando rendimientos a corto plazo de las inversiones. Sin embargo, la realidad de los descubrimientos nos muestra que la lógica de los mismos no se ajusta a ese patrón. Sencillamente porque no podemos predecir el efecto o impacto previo que producirá algo que aún no hemos descubierto.

Un investigador decide qué quiere buscar, pero no qué va a encontrar. Y el poder estar abierto a encontrar cualquier cosa es lo que permite encontrar las cosas que realmente tendrán un impacto.

Muchos de los descubrimientos, o mejor dicho, de las aplicaciones de los descubrimientos, se han producido por la conjunción de dos factores: El hecho inesperado de encontrar una funcionalidad o utilidad de algo (un material, una configuración de elementos) y el hecho, ya más voluntario, de buscarle un valor al mismo. Un ejemplo claro es la tecnología láser. Los ingenieros se encargaron de encontrar la funcionalidad (generar un haz de energía con una potencia concentrada de origen luminoso) pero luego los usos se fueron amontonando, desde comunicaciones de alta velocidad a la operación de miopía.

Una pega que se nos pone a los ingenieros es que a veces hacemos artilugios ‘ingenieriles’, algo alejados de las necesidades de los usuarios. La realidad que nos muestra las historia es que algunas de estas invenciones se ha convertido en elementos claves, no por la utilidad que visualizó el ingeniero, sino por la combinación con algún otro tipo de visionario que pudo ver el valor que la misma podía aportar en otros campos. Lo que crea el ingeniero, en palabras de Nicholas Taleb, es una solución a la espera de un problema.

Las empresas que realmente encuentran soluciones rompedoras dan este margen a sus investigadores, les dejan investigar por donde les lleve su instinto. Estar sometido al juicio de los resultados a corto plazo es un inhibidor bastante potente de cualquier resultado realmente innovador, disruptor.

“Porque no sabían que era imposible, lo lograron.” Yo diría: “Porque no lo estaban buscando, lo encontraron”.
 


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