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Consejos para sobrevivir al primer año de una startup

Tenemos la idea, las ganas, el apoyo de algún que otro inversor… ¡pues listo! ¡Montemos una startup! No cabe duda de que el término startup comenzó a ponerse de moda hace algunos años, especialmente entre jóvenes emprendedores que vieron en este término una alternativa fresca y novedosa para lanzarse a la piscina del emprendimiento.

Sin embargo, las dificultades, al igual que en cualquier negocio, no tardan en aparecer. No por ser startup tu empresa está exenta de problemas derivados de la falta de experiencia o una incorrecta organización. Según un estudio de Statistic Brain, el 46% de las startup podrían fracasar debido a su incompetencia general, y otro 30% debido a la inexperiencia o a la falta de experiencia directiva.

Un dato curioso es que es durante su primer año de vida cuando la mayoría de startup acaban fracasando. Sin embargo, pasar esta primera fase de lucha a la que deben enfrentarse todos los negocios y salir indemne no es, ni mucho menos, cuestión de suerte. Por ello, hoy en Baquía hemos recopilado algunos consejos que te ayudarán a mantener en pié tu proyecto durante la etapa más difícil.

Startup consejos

– Mima a tu equipo, son necesarios

Puede que el equipo inicial del proyecto esté formado por colegas de toda la vida, o puede que hayas optado por incorporar nuevos perfiles. Sea como sea, es necesario que todos los miembros del equipo tengan conocimiento de hacia dónde se dirige el negocio, cuál es el objetivo y cómo se intentará lograrlo. De lo contrario, no será posible llegar a ninguna parte, ya que tu equipo es la columna vertebral de tu negocio, y una falta de motivación por parte de alguno de sus miembros podría suponer un gran obstáculo durante la primera fase.

Una buena idea es realizar reuniones semanales o enviar un email informativo a todo tu equipo resumiendo todos los datos clave que conducen tu negocio, haciendo hincapié en todo aquello que hicieron bien la semana anterior que colocó a tu negocio más cerca de sus metas, sin importar lo pequeño (o grande) que sea el progreso.

La salida del negocio de uno de los miembros del equipo principal sólo un año o año y medio después del arranque del proyecto no será positiva. Trata de evitarlo y huye también de los “amiguismos”: busca siempre a las personas que sean mejores para desempeñar cada puesto, y que sientan pasión por el producto y compartan los valores de la empresa. Que tu co-fundador sea tu mejor amigo puede aportaros un plus de confianza, pero piensa que dirigir a alguien a quien conoces puede resultar mucho más complicado.

– Aprende a delegar

Que seas el CEO no significa que debas abarcar el trabajo de todos los demás miembros. Dedica tiempo a decidir como repartir las tareas entre tu equipo. Si éstas están bien asignadas, tu equipo no tendrá problemas para hacer las entregas a tiempo, siempre que les des tiempo y recursos para desarrollar sus competencias. Eso sí, si alguno de ellos tiene un problema, ahí deberás estar tú para tratar de solucionarlo de la mejor manera posible.

– Evita que lo de ser líder se te suba demasiado a la cabeza y actúa de manera responsable

Con esto nos referimos a que no cometas algunos errores frecuentes derivados de la “presión” del poder. Por ejemplo, si no consigues cumplir con tus objetivos, se consecuente y reduce tus bonus al igual que ocurriría con otro trabajador.

Intenta siempre mantener una relación directa con tus empleados, incluso con aquellos cuyas tareas sean menos relevantes o de un nivel más bajo. Es muy posible que tengas algo que aprender de todos y cada uno de ellos.

– No descuides tu producto

Es sin duda la parte clave de tu negocio, por lo que debes concentrarte en lograr que sea lo mejor posible. Un buen producto tiene mayor tendencia a ser recomendado por los clientes leales, que podrían ayudarte a conseguir nuevos clientes, por lo que ya tendrías mucho ganado.

Para descubrir posibles fallos en tu producto o servicio, asegúrate de usarlo por tu cuenta y animar a tus empleados a utilizarlo y reportar los problemas o dificultades que encuentren. Haz lo mismo con tus socios, clientes, influencers, bloggers, medios de comunicación, amigos, familiares, etc, y pide siempre que te den su sincera opinión. Si logras conseguir un feedback regular podrás utilizarlo para mejorar tu producto a pasos agigantados.

Y tú, ¿aplicas estas pautas a tu negocio? ¿Alguna vez has experimentado algún tipo de problema relacionado con alguno de ellos?
 


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