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25 cumpleaños del CD… ¿Y que cumpla muchos más?

Hoy se cumplen exactamente 25 años desde que en una fábrica de Phillips en Alemania se creara, un 17 de agosto de 1982, el primer compact disc de la historia y se pusiera así la primera piedra de una revolución de la industria musical que ha conseguido vender más de 200.000 millones de CDs en todo el mundo desde ese día hasta ahora.

Sin embargo, y después de ser el formato dominante durante todo este tiempo, el CD vive ahora su particular momento de crisis, y es posible que su larga vida, superior a la de otros formatos anteriores, esté llegando a su fin.

La primera víctima de la enfermedad agónica que vive la industria musical puede ser precisamente el CD. Bill Gates, como si de un Rappel de las nuevas tecnologías se tratase, ya auguró un fatídico final hace tres años: “el CD morirá”, dijo.

Lo cierto es que los nuevos soportes digitales vienen pisando muy fuerte. Estamos en la era del minisoporte digital, de los mp3, los iPods y, por qué no, de los teléfonos móviles, que ya integran en su mayoría reproductores de audio. Parece que el CD en este nuevo “minimundo” ya no tiene cabida.

La industria musical, amenazada por el descenso en las ventas que otro día fueron millonarias, por las descargas gratuitas de música en la Red y por la piratería, ha decidido aferrarse a la única posibilidad que le queda: apostar por el mp3 y mandar al limbo al hoy homenajeado disco compacto.

Por otra parte, no cabe duda que en estos 25 años el CD ha logrado ser un gran soporte donde podían almacenarse todo tipo de datos, no sólo de audio, por lo que es mucho más que un soporte musical. Sin embargo, tiene algunos inconvenientes que son los que ahora está pagando más caro, como el hecho de que se raye con tanta facilidad o que tenga un tamaño que lo hace incómodo a la hora de escuchar música mientras se camina.

Además, casi desde sus inicios se encontró con la fuerte oposición de muchos artistas, que no se veían identificados con el CD por ser un producto de consumo masivo, contaminante, poco romántico, con carcasas de plástico, de elevado precio para los fans y en definitiva muy diferente a lo que había sido el disco de vinilo.

A pesar de todo, y como un padre que defiende a su hijo, en Phillips no han dudado en elogiar al viejo CD: \”El disco compacto ha demostrado su importancia al llevar la máxima calidad de música a los consumidores, que deseaban escuchar el sonido sin cortes ni interrupciones\”.

Ahora en cambio, los consumidores, que siempre quieren más, exigen unas nuevas reglas y un nuevo escenario: descargar música más barata en formato mp3 a través de Internet.

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