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A Endesa le da un calambre

Muere, de muerte natural, el famoso Endesa Marketplace, que según los expertos del mercado de valores de entonces llegó a \”valer\” casi 900 millones de euros. Los negocios B2B no han estado a la altura. No hay más que fijarse en el ejemplo de Commerce One, que busca financiación para sobrevivir y recuerda los tiempos en que su Chief Scientist, Dr. Jay M. Tenenbaum, hoy miembro del consejo de Webifying, vendía por 300 millones dólares su paquete de acciones para convertirse en un hombre inmensamente rico.

El Dr. Tenenbaum es, sin lugar a dudas, el padre del moderno B2B. Como visionario de reconocido prestigio, fue quien primero habló de los ecosistemas del comercio electrónico. Sus teorías dieron pie a la creación de empresas como Commerce One y sus competidores, todos ellos volcados en conseguir software para la generación de mercados digitales. En España, Endesa, asesorada por la prestigiosa consultora Mc Kinsey, quiso promocionar su negocio online a través de un mercado digital que pretendía ofertar a quienes quisieran realizar transacciones electrónicas en España. Hoy todos quieren matar al emisario y le echan la culpa del entusiasmo a los consultores. Nadie parece recordar que el objetivo de salir a Bolsa era el motor de todas las inversiones que se consideraron entonces.

La semana pasada, Cinco Días componía el epitafio en su artículo de referencia. Endesa Markeplace queda como una división interna de la empresa, lo que hace innecesario el mantener una empresa independiente que, aparte de la propia Endesa, apenas contaba con media docena de clientes que, para más inri, son poco fiables, ya que todos ellos están abandonando sus aventuras online y volviendo a los sistemas tradicionales.

¿Quiere esto decir que ha muerto el B2B? Desde luego que no. En EEUU, de los más de 1.500 mercados digitales que hubo en su día, apenas subsistirán unos 200 a finales de 2003. Sin embargo, los supervivientes, aliados en su mayoría con grandes empresas tradicionales, ven reconfigurando su modelo de negocio y, poco a poco, rentabilizando inversiones y convirtiéndose en modelos capaces de sobrevivir.

No era posible que Commerce One, por ejemplo, llegara a valer en Bolsa más que Repsol, pero tampoco lo es que el B2B no tenga sentido. Se cometió el mismo error de siempre: creer que porque la tecnología lo hacía posible, todos iban a abrazar el B2B y éste iba a cambiar la forma de hacer negocios.

Los intereses creados pueden con cualquier tecnología al principio. Poco a poco, los mismos intereses adoptan la tecnología y la hacen suya.

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