BAQUIA

A Global Crossing le salen más pretendientes

Viendo que detrás de la bancarrota de Global Crossing puede existir un gran negocio, los \’buitres\’ sobrevuelan sobre sus restos para hacerse con una ganga fructífera par el futuro. Después de agonizar hacia la bancarrota final, las asiáticas Hutchison Whampoa y Singapore Technologies Telemedia ofrecieron 750 millones de dólares para hacerse con el control de la compañía. (1)

Pero los activos de GC siguen siendo apetecibles, y Platinum Equity, empresa de Tom Gores especialista en rentabilizar empresas en quiebra, está con el ojo puesto sobre la compañía, a sabiendas de que grandes acreedores, como Fleet National Bank (que prestó 77 millones de dólares a GC), piensan que el dinero de Hutchinson es insuficiente.

También otro de los Gores (Alec), detrás de Gores Technology Group, está considerando pujar por los restos de GC, lo que daría lugar a un rifirrafe entre hermanos, que no sería el primero.

La bancarrota de esta empresa dedicada a unir el mundo mediante fibra óptica —sus acciones perdieron el 96% de su valor hasta cotizar por debajo del dólar— llegó cuando su deuda (22.400 millones de dólares) casi doblaba a sus activos (12.400 millones).

Global Crossing, creada en marzo de 1997, pretendía enlazar las dos orillas del Atlántico mediante cables de fibra óptica submarinos. Su fundador, Gary Winnick, apostó fuerte —sin contar con inversiones de telecos externas para compartir gastos— soñó con construir una red IP de fibra óptica para conectar el planeta. Aunque es difícil poner en duda las expectativas futuras de ese negocio, el panorama del mercado actual no permite contar con el largo plazo —imprescindible al hablar de la rentabilidad de infraestructuras de telecomunicaciones—, por lo que no GC no ha sido capaz de encontrar el dinero con el que subsistir.

GC ha sido una de las muchas compañía estadounidenses sobre las que se ha puesto la lupa, tras la debacle de Enron, para averiguar qué se escondía detrás de sus libros de contabilidad. La ruina de los pequeños inversores contrasta con las grandes sumas de dinero que salían de la compañía mientras la ésta hacía agua.

Como parte del plan de emergencia de la compañía, GC solicitó al juez la condonación de la deuda a cambio de los 700 millones en cash que deja para que los nuevos propietarios puedan continuar con las operaciones. Hutchison Whampoa y Singapore Technologies Telemedia desembolsarían cada una el 50% del capital, dejando un 21% (300 millones de dólares en efectivo y 800 millones en pagarés) de GC para que los acreedores quedasen satisfechos. Los accionistas se quedarían con dos palmos de narices.

  • Más información en Internetnews y The New York Times

(1) Asia Global Crossing y Hutchison Whampoa poseían cada una el 50% de Hutchison Global Crossing, proveedor de línea telefónica fija e Internet de Hong Kong; por su parte, Asia Global Crossing y una subsidiaria de Singapore Technologies poseían a medias StarHub Crossing, operadora de redes de alta velocidad en Singapur.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios