A los jefes les preocupa lo que dicen sus empleados en las redes sociales

Desde la aparición de la Web 2.0, muchas empresas han mostrado su preocupación por la relación de sus empleados con ésta. Y hemos encontrado ejemplos de todo tipo de actitudes: desde los que prohíben a sus trabajadores el uso de estas herramientas hasta los que las promueven y estimulan.

El asunto primero tuvo que ver fundamentalmente con los blogs, y ahora con comunidades más populares, como Facebook o Twitter, donde la repercusión de las opiniones vertidas puede ser mayor, dados su mayor alcance y la inmediatez con que se propagan los mensajes.

Algunas empresas gastan mucho dinero en su imagen corporativa, y es natural que les preocupe lo que sus empelados dicen de ellos en Internet. Además, este tipo de servicios tienen a difuminar la frontera entre las vidas profesional y privada, lo cual supone mayor peligro para la reputación corporativa.

Un estudio de la consultora Deloitte analiza la actitud de los ejecutivos ante los mensajes que sus empleados lanzan a través de las redes sociales. Para ello se ha consultado la opinión de más de 500 directivos y 2.000 empleados de empresas de diferentes sectores.

Según esta investigación, el 60% de los ejecutivos cree tener derecho a conocer la imagen que los empleados proyectan de sí mismos y de la empresa. Actitud que choca con la de los empleados, ya que más de la mitad (53%) considera que estas opiniones son privadas y sus jefes no deberían inmiscuirse, aunque el 74% reconoce que las redes sociales son un canal donde es fácil dañar la reputación corporativa.

Pese a dicha inquietud, sólo el 17% de los más de 500 ejecutivos encuestados comprueba de alguna forma las opiniones que vierten sus empleados en las redes sociales. Sin embargo, el 49% de los empleados afirma que no cambiaría su comportamiento en la Web 2.0 aunque se les vigilara más de cerca.

Pero a pesar de esa preocupación por el control, pocas empresas facilitan a sus empleados normas de comportamiento en las redes sociales. Un ejemplo de una compañía que sí lo hace es el diario Wall Street Journal, que recientemente envió una misiva a sus empleados aconsejándoles como comportarse en Twitter, Facebook o los blogs.


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