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Agut-Davis: las cosas cambian

Imagine que contrata un crédito hipotecario en un banco. La persona con quien lo negocia, amable, con personalidad y convincente, le hace ver todas las ventajas que obtendrá por solicitar sus servicios. Todo va a las mil maravillas y no duda un instante en rubricar los papeles que le ponen delante. Ya está hecho.

A los dos meses, sin embargo, la entidad cambia de dueños y todas las condiciones se esfuman como paja quemada. Además, a ese tipo simpático con el que selló el contrato le han despedido. Su sustituto le comunica que se olvide de todo lo prometido. \”Las cosas cambian\”, le comenta mientras le da una palmada en la espalda.

Un caso parecido es el que ha vivido en primera persona el que fuera primer empleado, creador, CEO, y alma del portal estadounidense Lycos, el tercero más importante del mundo. A Bob Davis le vendieron un Ferrari del que, le aseguraron, sería principal conductor. Con el tiempo, el empresario estadounidense se ha percatado de que desde el asiento del copiloto se llega al volante, pero la conducción se convierte en una tarea casi imposible. Harto de los continuos choques con los españoles de Terra, ha decidido bajarse del deportivo y coger un taxi para seguir por otro camino, su camino.

A pocos les ha cogido desprevenida la noticia de que Bob Davis abandonaba el cargo de consejero delegado del gigante Terra Lycos por discrepancias con la cúpula directiva. Hace unas semanas ya se empezaba a rumorear que el matrimonio perfecto comenzaba a descomponerse. Los encontronazos comenzaban a trascender y la paciencia de ambos directivos se agotaba.

Y es que a Davis le dieron gato por liebre. Con quien realmente concertó una boda fue con el antiguo presidente de Telefónica y Terra, Juan Villalonga. Éste acordó con este estadounidense de 44 años que la compra de la compañía no implicaría una pérdida de poder, que seguiría disfrutando de libertad para implicarse en todos los asuntos que afectaran el día a día de la firma. Pero en el mes de Julio Villalonga fue obligado a abandonar la sede madrileña de Gran Vía. \”Las cosas cambian\”, le dijeron.

Su sustituto, César Alierta, nombró a Joaquim Agut nuevo presidente de la división de Internet del grupo. Catalán de 47 años, Agut provenía de General Electric, donde había ocupado el cargo de primer ejecutivo para Europa de GE Power Controls, la división de energía del grupo.

Davis concertó la boda con Juan Villalonga. El matrimonio con Agut fue algo impuesto

Tras el anuncio de la incorporación de Agut a las altas esferas de la compañía, Davis no dudó un segundo en ofrecerle su confianza al asegurar sobre Villalonga que \”había mucha confusión acerca de su papel; realmente su salida nos ha ayudado, ha sido muy positiva\”. Pero al mismo tiempo demostró su desconfianza al vender 3,5 millones de acciones de Terra Lycos tras asumir que el español ocuparía la presidencia del Grupo. Los analistas interpretaron este gesto como un aviso de que Davis abandonaría el barco más pronto que tarde.

Villalonga y Davis reunían ciertas características comunes, unas coincidencias que no se han producido con Agut. En primer lugar, ambos eran ambiciosos y sabían a dónde querían llegar con su proyecto. Al presidente de Terra Lycos se lo dieron ya todo hecho y sólo se tuvo que encargar de gestionarlo. Por otro, la explicación la ha dado el propio Bob Davis. Con Villalonga se sentía libre, mientras que \”Agut es un presidente a tiempo completo\”. Lo que se ha producido ha sido un claro ejemplo del coste que tienen las fusiones. Porque éstas siempre generan titulares en los periódicos, pero también problemas de duplicación de puestos (que deriva en despidos de personal) y en aparición de dificultades para consensuar visiones empresariales que, por lo general, suelen diferir.

¡Quédate, vida mía!

A pesar de sus continuos choques, Joaquim Agut ha intentado que Davis no abandone del todo la empresa. Su paso por el gigante General Electric le convirtió en un empresario avispado al que no se le escapa que el poder que puede ejercer una persona sobre los inversores es decisiva. Es el caso de Davis, al que todos los analistas han concedido una margen de confianza que ya quisieran para sí la mayoría de los directores de compañías de Internet. \”Yo dormía tranquilo sabiendo que Bob Davis estaba al mando\”, comentó en una ocasión Paul Noglows, uno de los directores de J.P. Morgan. \”Bob era de los pocos que hablaba de rentabilidad cuando nadie más lo hacía en el sector\”, añadió.

El miércoles 31 de enero de 2001, tras once horas de negociación, Agut consiguió que Davis se comprometiera a establecer un vínculo, más testimonial que real, con la compañía. En una escueta nota de prensa elaborada por Terra Lycos, se informa de que Bob Davis ha aceptado ocupar el cargo de vicepresidente no ejecutivo del Consejo de administración de la empresa, al mismo tiempo que compaginará esta actividad con la de consultor de estrategia y desempeñará diferentes puestos en los consejos de las diversas joint ventures internacionales de Terra Lycos.

Todo muy bonito

A pesar de que en los tres últimos meses han dado muestras palpables de que no se soportan, el tándem Agut/Davis ha intentado calmar las aguas para evitar histerias de sus inversores y clientes. Así, por ejemplo, el español realizó las típicas y tópicas declaraciones en las que afirmaba que \”la contribución de Bob Davis a la compañía ha sido capital, trabajando en Lycos desde sus inicios hasta convertirse en un valor global de Internet. Ha sido un auténtico pionero de la Red al liderar la creación de toda una industria\”.

Bellas palabras que se contradicen con la realidad constatable de que Davis ha dejado de ser una pieza fundamental en el engranaje de Terra Lycos precisamente por un ansia de poder de Agut. Este remató sus palabras añadiendo que suponía una satisfacción que Davis hubiera aceptado \”el papel clave de asesoramiento como presidente\”. Cabría preguntarse entonces que, si tanto le complace tenerle al lado para recibir sus consejos, ¿por qué le ha despreciado como motor del gigante que él ayudó a crear?

En este cruce de piropos mutuos, Davis señaló que con la dirección de Joaquim Agut Terra Lycos \”se encuentra en una posición de liderazgo a largo plazo, y deseo poder contribuir a que la compañía logre su objetivo de convertirse en el portal más visitado del mundo\”. Una tarea que cada vez parece más complicada. Terra Lycos se ha estancado en la tercera posición de portales más visitados, tras AOL y Yahoo!

Por mucho que Agut asegure que Davis permanecerá en la compañía, queda claro que no será a tiempo completo. Mientras hacía pública su salida de la empresa, el fundador de Lycos anunciaba su fichaje por Higland Capital Partner, una compañía fundada hace trece años y cuya actividad se centra en la creación de empresas tecnológicas, de comunicación y mercados médicos. \”Esta será una oportunidad para trabajar más tiempo con proyectos empresariales y para identificar y evaluar mi próxima andadura empresarial\”, apuntó.

No obstante, Bob Davis seguirá siendo el primer accionista individual de la empresa, con un 1,45% del capital en su bolsillo, además dispone de stocks options valoradas en 15.000 millones de dólares.

Más cambios

Pero el de Davis no será el único cambio. Ted Phillip uno de sus acólitos más fieles, abandonará el cargo de director financiero de la compañía para ocupar el cargo de ejecutivo senior en Terra Lycos como vicepresidente senior de planificación estratégica. Desde ahora deberá gestionar las diferentes compras o fusiones que la compañía tenga previsto realizar. El sucesor de Phillip será Elías Rodríguez-Vina que (¡oh casualidad!) proviene, al igual que Agut, de General Electric.

Joaquim Agut tendrá que recuperar la confianza de los accionistas

Ahora sólo queda esperar y ver hacia qué rumbo navega la nueva Terra Lycos. Un aspecto que deberá solventar el nuevo equipo directivo tiene que ver con la urgente desconfianza que ha creado la salida de Davis de la empresa. Como ha declarado a The New York Times una analista del banco Deutsche Bank, \”la mayoría de los ingresos provenían del negocio generado por el portal, que estaba dominado por la parte estadounidense y que fue diseñado por Bob\”. O, como explica en el mismo periódico un analista de J.P. Morgan, \”la mayoría de los accionistas estadounidenses de Terra Lycos compraba aciones sólo por el hecho de que detrás se encontraban Davis y Ted Phillip y el éxito que habían logrado con Lycos\”.

Estas palabras han sido premonitorias. Algo alterados, los accionistas de la compañía se dedicaron a vender títulos tras hacerse pública la marcha del que fuera fundador del portal estadounidense. Sólo en Madrid los el valor de las acciones caía un 9,49%.

Ni siquiera les calmó el hecho de que, ese mismo día, Terra Lycos diera a conocer los datos económicos correspondientes al último trimestre del año. Los resultados presentados fueron de 164 millones de dólares de beneficios, un 76% más respecto al mismo periodo de 1999 y de un 29% sobre el trimestre anterior. Por su parte, los ingresos alcanzaron los 526 millones de dólares, con un aumento del 87% respecto al año anterior. Las pérdidas supusieron 96 millones de dólares o 0,17 dólares por acción para el cuarto trimestre y 348 millones de dólares o 0,67 dólares por acción para el año 2000.

Inmediatamente, Joaqim Agut declaró que \”unos resultados tan prometedores como los anunciados nos dan más confianza de cara al futuro\”. A partir de ahora deberá pensar menos en redoblar la confianza en sí mismo y más en luchar por recuperar la de los accionistas. Tiene todo el camino libre ante sí. En tres meses ha logrado desprenderse de todos los lastres que le incomodaban. Deberá demostrar, en definitiva, que la defenestración de Davis tiene una justificación.


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