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Agut se lava las manos

De la intervención del presidente de Terra Lycos, Joaquim Agut, ante la Junta de Accionistas celebrada el 7 de junio de 2001 en Barcelona, se pueden desprender dos ideas: la primera, que él no ha sido el responsable de la caída de las acciones de la compañía, ni de los malos resultados obtenidos en el primer trimestre, ni de escandalosas ausencias, ni de nada. En segundo lugar, que a la empresa le sale el dinero por las orejas. Según ha recalcado a lo largo de su intervención, ese dinero se invertirá en futuras compras.

Una tercera idea que se entresaca de las palabras del presidente es que si le hubieran puesto un espejo delante de la cara en mitad del discurso, se hubiera acercado al reflejo de su imagen para darse un prolongado beso en los labios. Y es que Agut se quiere mucho. Tanto, más o menos, que a su propia empresa. ¿Errores desde que tomó posesión de su cargo el 4 de septiembre? Ninguno. ¿Previsiones? Muchas, todas optimistas. ¿Culpables de la caída libre de Terra en el último año? Por supuesto: el mercado. Algunas de las palabras que más se escucharon a lo largo de su intervención fueron: \”primera compañía\”, \”éxito\”, \”líderes\”, \”lanzamiento\”, \”orgullo\”, \”presencia destacada\”, \”excelencia\”…

Todo precioso si no fuera porque, ante sí, Joaquim Agut tenía sentados a representantes de los 4.000 accionistas de la compañía. Alguno de ellos habían invertido los ahorros de toda su vida en la puntocom y tenían previsto aprovechar la oportunidad para resarcirse de todo lo ocurrido. Como un encantador de serpientes, Agut les ha convencido para que le concedan otra oportunidad. La estrategia que ha empleado para conseguir tan complejo objetivo se ha centrado en dos aspectos: el autobombo y la certeza de que cualquier tiempo pasado fue peor. Así, Agut se refirió a que, como empresario, busca \”el éxito de Terra Lycos, y como persona, queremos el bienestar de nuestras familias, que en gran medida está condicionado al éxito de la empresa, ya que el trabajo de la práctica totalidad de la plantilla está incentivado con un programa de opciones sobre acciones de la Sociedad\”.

Viendo que por sí solo no iba a resultar creíble a la hora de justificarse ante sus accionistas, Agut ha echado mano del Gran Jefe, Alan Greenspan, presidente de las Reserva Federal de Estados Unidos, cuando se refirió en 1998 a la exuberancia de los mercados, especialmente de los tecnológicos. Y si se ha apoyado en Greenspan para justificarse, se ha basado en la Junta de Accionistas del pasado año para culpabilizar a los antiguos responsables de ser excesivamente optimistas. Entonces, a juicio de Agut, \”la compañía anunció unas estimaciones que ahora se ha demostrado no ser alcanzables, ya que se hicieron basadas en circunstancias del mercado que no se han cumplido, con la consecuente repercusión en el valor de la acción\”.

La cuestión era echar valores fuera con discreción. Pero, unos minutos más tarde, las palabras veladas tomaron todo su sentido en esta frase: \”Nuestra cotización ha sufrido lo que han sufrido las demás, por causas que nada tienen que ver con nuestra gestión, sino por circunstancias puntuales del mercado\”. Conclusión: ponga un Agut en su vida. Todo lo hace bien.

Compra por aquí, compra por allá

Como lo primordial era cantar las excelencias de Terra Lycos, Agut ha entrado como un elefante en una cacharrería a entonar todas las compras que ha realizado su empresa a lo largo del último año. Explicaciones minuciosas que, probablemente, haya exasperado a los inversores, quienes sólo querían oír hablar de problemas de gestión, de la ausencia de Bob Davis, o de los coletazos del portal Olé.

Pero el turno le correspondía a Agut. Problemas recientes en los que se ha visto inmersa la empresa han sido eludidos. Por ejemplo, una mínima mención a los despidos que se llevaron a cabo hace apenas un mes. No sólo se soslayó cualquier comentario al respecto, sino que, incluso, el presidente de Terra anunció que seguiría \”reclutando a los más brillantes profesionales del sector\”. Respecto a otra posible compra, en este caso la de TPI, el empresario catalán señaló que Terra \”ha estado preocupándose de la consolidación de la fusión con Lycos y TPI se ha centrado en crecer en América Latina, y compañías parecidas a nosotros han hecho lo mismo, pero quiero insistir en que la decisión es de Telefónica\”.

Ninguna variación respecto al mes establecido para alcanzar el punto de rentabilidad: la segunda mitad del 2002 será la fecha en la que se llegue a tan esperada situación. Lo que sí desgranó fue la estrategia que se pondrá en marcha para conjugar \”la rentabilidad y el crecimiento con ser el destino más visitado del mundo\”. En primer lugar, mediante el cobro de por contenidos y servicios. En este sentido, Agut subrayó que \”no cabe duda de que muchos de los actuales servicios no podrán ser ya gratuitos, con lo que se generarán nuevas fuentes de ingresos\”. Para ello está previsto potenciar los canales verticales de servicios con valor añadido como finanzas, viajes, formación, música, motor o recursos humanos y empleo. La publicidad será otra de las patas sobre las que se sustente el negocio futuro de Terra Lycos. Y eso a pesar de que, como él mismo señaló, \”la publicidad online aún se encuentra en proceso de consolidación\”.

La tercera pata será el comercio electrónico. \”Ya son más de 5.000 las tiendas que ofrecen sus productos y servicios a través de Terra Lycos, como uno de los canales más efectivos para llegar a sus clientes\”. No detalló, sin embargo, qué parte del tanto por ciento de los ingresos correspondientes al primer trimestre provinieron del e-commerce.

Y por si todavía había algún inversor inquieto ante la situación financiera de la compañía, Agut atajó tales preocupaciones subrayando que Terra dispone \”de una envidiable situación de liquidez\” que se destinará a potenciar el crecimiento \”de una forma rentable\”. Siguiendo la tónica general de su intervención, no profundizó en el tema. Tal vez estimó como suficientes sus palabras del día anterior, en el que apuntó que en el segundo semestre del año compraría un portal \”con resultados operativos positivos y buenos directivos\”.

¿Dónde está Bob?

Las disputas entre Joaquim Agut y Bob Davis han sido patentes desde que Terra compró a Lycos. Pero de eso a que el antiguo presidente de la firma estadounidense y actual vicepresidente no acudiera la cita por problemas de agenda, hay un trecho. Y los accionistas aprovecharon su turno para plantear la cuestión \”¿Dónde está Davis?\”, preguntó un pequeño accionista, quien además expresó su opinión al respecto: \”La compra de Lycos ha perjudicado mucho el valor de la acción\”, sentenció. Otro accionista minoritario recomendó a Bob Davis que no vendiera \”tantas acciones de Terra\”. Algo normal teniendo en cuenta que el día en el que Davis se deshizo de 3,5 millones de opciones, el valor cayó en picado. \”Davis vendió las acciones porque eran suyas, pero todavía le quedan 9 ó 10 millones de opciones, por lo cual es el principal accionista privado de la sociedad\”, respondió Agut.

Otra de las quejas del público estuvo relacionada con el \”caso Olé\” después de que el Parlamento de Cataluña se negara a crear una comisión de investigación para investigar el caso. Agut señaló que la compra de Olé por Telefónica fue \”legal\”. Asimismo, indicó que \”si fuera preciso\”, el consejo de administración de Terra \”no dudará en tomar medidas adecuadas para afrontar cualquier problema\”.

En conclusión, Agut no aportó novedades, se escondió detrás del burladero y esperó agazapado las tibias embestidas de los accionistas. La opinión que quedó entre alguno de los asistentes fue que el presidente de Terra, nervioso al comienzo de su intervención, supo lidiar las protestas de los accionistas y logró que, la mayor parte de ellos, se marchara tras depositar una voto de confianza más en su gestión. Tal vez el último.


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