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Alberto Méndez Peydró, Consejero Delegado de Star TIC Innovación: “Tenemos una brecha enorme con los editores anglosajones”

Poco a poco, el libro electrónico va ganando posiciones en el ámbito educativo. La editorial digital Luarna, Star TIC Innovación -una compañía creada por jóvenes profesionales de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid- y la propia UPM han firmado un acuerdo para acercar el e-reader a los estudiantes. Hablamos sobre este y otros asuntos con Alberto Méndez Peydró, Consejero Delegado de Star TIC Innovación Resumidamente, ¿en qué consiste el acuerdo entre Luarna, Star TIC y la UPM? La UPM ha implantado un servicio de préstamos de libros electrónicos en las bibliotecas de sus escuelas para acceder a contenidos digitales de sus fondos bibliográficos. Nosotros les facilitamos nuestros e-readers booq. ¿Qué acogida esperáis que tenga el proyecto? La acogida ha sido muy buena. De hecho hay listas de espera y no existe la posibilidad de renovar el préstamo para que más gente pueda acceder al servicio. Además de prestar los lectores en alquiler, ¿habéis considerado alguna fórmula para facilitar la compra de los dispositivos por los estudiantes? Sí, esperamos que pronto estén en las tiendas que tienen en los distintos centros. Nuestra política a este respecto es facilitar al máximo la compra al alumno a través de la universidad, ofreciéndole los mejores precios posibles y el valor añadido adecuado a sus necesidades docentes. ¿Tenéis en mente algún otro proyecto relacionado con la difusión del ebook en la universidad? Ya hemos colaborado con varias universidades en proyectos interesantes. Además del que nos ocupa, destacaría las acciones llevadas a cabo con la Universidad Europea y la IE University, donde hemos llegado a facilitar readers a todos los alumnos de la licenciatura en Comunicación que ofrece dicha universidad. Por otro lado, Luarna, con la que trabajamos muy estrechamente, está especializada en digitalización de fondos bibliográficos. Queremos aprovechar esta posición de privilegio para ayudar a las universidades en su labor de preparación y edición digital de los contenidos universitarios. ¿Alguna iniciativa con la Administración pública? Sí, la verdad es que han sido varias. Me gustaría mencionar una que para mí es paradigmática de lo que se puede hacer para promocionar la lectura electrónica, y es la campaña que hicimos con la Empresa Pública para la Gestión de Programas Culturales de la Junta de Andalucía. La última acción llevada a cabo es un acuerdo con la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes por la cual nuestros readers irán precargados con excelentes ediciones clásicas de dicha Institución, además de organizar con ellos un concurso de difusión de la literatura electrónica que lleva como premios algunos de nuestros dispositivos. ¿Quiénes creéis que integrarán antes los libros digitales? ¿Estudiantes de universidades públicas, privadas? ¿De ciencias, de letras? Creo que no habrá demasiada diferenciación. La mayor parte de las universidades (sean públicas o privadas) están muy atentas al fenómeno de la digitalización de contenidos y casi todas tienen programas específicos para abordarlos. El hecho de que nosotros hayamos hecho cosas tanto con unas como con otras así lo demuestra. En cuanto a ciencia o letras, todavía creo menos en la diferenciación. Quizá los dispositivos sí se diferencien en función de las necesidades de unos o de otros, pero que los contenidos serán digitales y los dispositivos de lectura electrónicos creo que ya hoy es un hecho irrebatible. ¿Están concienciados los editores de las posibilidades que ofrece el libro digital? Me temo que no. Ahí sí que tenemos una brecha enorme con los editores del mundo anglosajón, que han llegado antes y mejor que los nuestros a esta revolución. Aquí se ha optado por una actitud conservadora, poco atenta a la innovación. El único objetivo ha sido conservar el actual modelo de negocio, y eso lo único que ha fomentado es la piratería y unas dificultades enormes para volver a reestructurar esto como un negocio razonable para todos. ¿Hay ya contenido multimedia disponible para complementar los textos académicos? Lo va habiendo, pero muy despacio. Elaborar contenidos multimedia es costoso y no está al fácil alcance del docente. Esto dificulta las cosas. Mientras que un profesor es capaz por sí mismo de generar estupendos contenidos en formato tradicional para sus alumnos, la elaboración de esos contenidos con herramientas multimedia aún es algo lejano para la mayoría. Por ello creo que este tipo de contenidos serán de difusión lenta. ¿Cómo crees que influirá el libro electrónico sobre los métodos de trabajo de los estudiantes? Yo creo que la gran influencia la realiza hoy Internet, las redes sociales y la capacidad enorme de comunicación que tiene nuestra sociedad. El libro electrónico es un acelerador más en este camino, pero solo uno más. Lo importante es la Red. ¿Cuándo será normal ver estos dispositivos en las aulas en España? Este año la penetración de los dispositivos en la sociedad ya va siendo importante. Podemos quizá hablar de alrededor de 200.000 unidades en España. Esto es poco aún, pero contamos con un excelente segundo semestre del año en venta de dispositivos y esto hará, sin duda, que a todos los niveles cada vez veamos a más personas por la calle con su dispositivo. Y esto incluirá, sin duda, a los estudiantes y a los docentes.


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