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Alerta sobre el incremento de los casos de síndrome postvacacional

La Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA), ha alertado sobre el aumento de los casos de síndrome postvacacional y ofrece una serie de consejos y recomendaciones para que la vuelta al trabajo sea lo menos traumática posible. Esta dolencia es desarrollada, en mayor o menor medida, por todos los trabajadores, aunque en los últimos años se han incrementado los casos más graves, vinculados a problemas en el ámbito laboral.

El síndrome postvacacional se caracteriza por síntomas como debilidad general, astenia y pérdida de apetito. Se pueden alternar problemas de insomnio con somnolencia generalizada a lo largo de la jornada de trabajo. La consecuencia más clara es la pérdida de concentración y tolerancia al trabajo (sensación de desidia y hastío).

En casos más graves puede aparecer una sensación de angustia vital que deriva en un bloqueo emocional en el que la persona es incapaz de tomar decisiones. Este cuadro puede provocar la aparición de un cambio de carácter, tendente a cierta agresividad. Además, se puede producir un descenso en la cantidad y calidad de las tareas realizadas, con lo que el trabajo se acumula, aumentando la sensación de angustia.

Desde las propias compañías y con el apoyo de los trabajadores, se puede conseguir que el impacto de este síndrome se minimice. La empresa puede facilitar que las jornadas de trabajo de las personas que vuelven de vacaciones sean más cortas, manteniendo durante los primeros días la jornada intensiva. Es necesario no presionar a los trabajadores, entendiendo que van a rendir menos de lo habitual, pero que una reincorporación adecuada va a dar mayor productividad a medio y largo plazo.

ANEPA propone una serie de recomendaciones para una vuelta al trabajo sin problemas:

  • Repartir las vacaciones a lo largo de todo el año, aunque se reserven una gran parte para el verano. Con esta medida conseguimos tener pequeñas válvulas de escape a lo largo de todo el año.
  • Regresar de vacaciones un par de días antes de la reincorporación laboral, con el fin de asimilar el cambio.
  • Comprender que las vacaciones sólo son una parte más del año y que se terminan. En general desarrollar una buena tolerancia a la frustración.
  • Buscar alicientes en cada día, tener una actitud positiva valorando las pequeñas metas.
  • No preocuparse demasiado por sentirse triste al volver a la rutina. Es normal que al cambiar de una situación agradable a una que no lo es tanto el cuerpo reaccione con malestar. Recordar que el trabajo “no es enemigo” y que tiene atributos positivos.
  • Ya en nuestro puesto de trabajo, comenzar de manera gradual, siendo conscientes de que nuestro rendimiento irá creciendo en un par de días. Nos debemos integrar en la actividad profesional cuanto antes y si podemos, nos apoyaremos con una buena dosis de comunicación con nuestros compañeros.
  • La coincidencia de que el primer día sea lunes puede agravar esta situación. Debemos hacer la vuelta en un día diferente de la semana, así reduciremos el impacto psicológico de vuelta al trabajo.


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