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¿Alguien vende más barato?

Lo importante es vender consolas, no importa a qué precio. A lo largo de las últimas semanas, los tres protagonistas de este sector han dejado bien claro que su prioridad es arañar cuanta más cuota de mercado mejor de un negocio cíclico y próspero que mueve unos 23.000 millones de dólares anuales (se espera que este año se incremente más de un 15%) y que desde hace tiempo supera con creces a la industria del cine.

Jamás se habían protagonizado rebajas tan tempranas y espectaculares en el lanzamiento de estas máquinas lúdicas. De hecho es probable que tampoco se haya dado nunca tal guerra de precios en ninguna otra botadura de nuevos productos. Tanto Nintendo como Microsoft y Sony han provocado tal asombro al reducir de esta manera el precio de sus consolas, que nadie se atreve a vaticinar hasta donde están dispuestos a llegar.

Cada una de las firmas protagonistas de esta contienda, que está resultando ser más cruenta de lo se imaginaba, ha acometido estas rebajas por distintos motivos y en distintas circunstancias. Sin duda estamos viviendo el periodo más competitivo de la historia del mercado de los videojuegos (un sector que, aunque lucrativo, siempre ha sido extremadamente duro).

Cronología de una guerra de precios

Los rumores de una pronta guerra de precios comenzaron a aflorar con fuerza a principios del pasado mes de abril. La perdiz se levantó al saber que tanto Microsoft como Sony estaban apostando por reducir costes subcontratando mano de obra barata. En el caso de Sony, su portavoz Yoshiko Furusawa reconoció que estaban planteándose fabricar su PlayStation 2 en China. Microsoft contrató a la taiwanesa Wistron, escisión de Acer.

Sony no pudo esperar a que llegara el E3 (Electronic Entertainment Expo, el más importante evento del sector que se está celebrando estos días en Los Angeles) para anunciar una reducción de 100 dólares en el precio de su máquina y a mediados de mayo su PlayStation 2 comenzó a valer 199 dólares en Estados Unidos (PSone pasó a costar 49). Una decisión que puso en un brete a la compañía de Gates, cuya máquina seguía costando 299 dólares.

Pero Microsoft recogió pronto el guante arrojado por Sony. Apenas un día después ya había anunciado una rebaja semejante, algo que llevaban pidiendo a Microsoft desde hacía algún tiempo los desarrolladores que hacían videojuegos para esta consola. Por poner un ejemplo, el máximo responsable de THQ Brian Farrell instó al coloso de Redmond hace poco más de un mes a que redujera el precio de su consola \”más pronto que tarde\”.

El 20 de mayo Nintendo sintió que le había tocado el turno de mover ficha. Su consola se había comenzado a vender por 199 dólares, un precio que entonces parecía irrisorio comparado con el de sus rivales pero que habían igualado en tiempo récord. La clásica empresa japonesa se había impuesto desde el principio como principal pilar de su estrategia que su consola fuera la más barata del mercado, por lo que no podría permitir que las cosas quedarán así. GameCube cuesta desde hoy mismo 149,95 dólares.

Peter MacDougall, ejecutivo estadounidense de la empresa nipona lo explica así: \”Estamos empeñados en ofrecer a nuestros jugadores los mejores juegos y precios. Fuimos los primeros en poner el nivel de precio de 199 dólares, y ahora estamos liderando la industria a los 149 dólares\”.

Japón y Europa tampoco se libran

Pero todos estos movimientos corresponden a Estados Unidos, el principal mercado para las consolas, y aunque todo o que allí sucede acaba teniendo repercusión en Japón y Europa (segundo y tercer mercado respectivamente), también estas dos regiones han protagonizado sus propios movimientos de precios antes incluso que los estadounidenses.

La reducción protagonizada por Microsoft en Europa hace poco más de un mes sólo se puede calificar de espectacular. Apenas seis semanas después de su lanzamiento en este continente, el coloso de Redmond decidió reducir el precio de su Xbox en un 40% (un 33% en el Reino Unido). Más concretamente, Xbox pasó de valer 479 euros a costar 299 (de 300 libras a 199), igualando a PlayStation 2 que le está vapuleando en este territorio.

Además se trató de una rebaja retroactiva: para los pocos que ya habían pagado el precio inicial de la consola no se la tiren a Gates a la cabeza, Microsoft anunció que les regalaría como compensación un paquete de videojuegos y periféricos por el valor del descuento

Tras Microsoft le tocó el turno a Nintendo, que superó incluso en celeridad a la empresa de software más grande del mundo al rebajar su consola incluso antes de que llegase a las tiendas del Viejo Continente. Después de establecer un precio inicial de 223 dólares, Nintendo anunció pocos días antes del lanzamiento que se vendería por 177.

En cuanto a Japón, segundo mercado en importancia, cuando Microsoft situó en 199 dólares el precio de su máquina en Estados Unidos, anunció que preveía hacer pronto una rebaja similar en Japón, pasando de los 270 dólares (un precio que ya es bastante atractivo) que ahora vale allí su Xbox, a 193 dólares (24.800 yenes). Falta le hace, porque el único representante estadounidense de la guerra de las consolas no está consiguiendo vender un colín en el país del sol naciente.

Por su parte, Nintendo acaba de anunciar que va a rebajar el precio de GameCube en Japón de los 25.000 yenes que vale ahora hasta los 19.800 (157,90 dólares). Este descenso tendrá efecto a partir del 3 de junio.

De nuevo se trata más de mantener su posición de consola más barata del mercado que de necesidad para incrementar sus ventas en ese país, ya que desde su estreno el 14 de septiembre hasta el 31 de marzo había colocado allí 1,57 millones de consolas.

¿Hasta donde serán capaces de llegar? Tanto Microsoft cono Nintendo tienen fuelle de sobra para aguantar esta guerra de precios según los expertos. Y tampoco Sony va mal de fondos, así que las cosas aún pueden recrudecerse. De momento los principales beneficiados con todo este asunto son los consumidores, que ríen disfrutando del espectáculo desde la barrera.

Xbox, negocios arriesgados

Es el que más se la está jugando sin duda alguna. Al vender su consola por 199 dólares, los expertos calculan que está perdiendo unos 200 dólares con cada máquina. Eso es vender por debajo de costes, y lo demás son tonterías.

Además, aunque en Estados Unidos están cumpliendo expectativas, en Europa y Japón las ventas de Xbox están dejando mucho que desear. En este último país, por ejemplo, el gigante del software apenas colocó colocar 190.000 unidades en su primer mes desde el lanzamiento el 22 de febrero según una revista nipona especializada en el sector de los videojuegos.

Una cifra que Microsoft no ha confirmó ni desmintió, pero que contrasta poderosamente con las 980.000 PlayStation 2 que Sony vendió en Japón en los primeros tres días desde su presentación. Desde Microsoft reconocen que las cosas no han ido como debieran, pero que esperaban que Japón fuera el hueso más difícil de roer. Habrá que esperar para ver si las rebajas consiguen incrementar las ventas de consolas.

Al menos está consiguiendo vender bastantes videojuegos (4,1 de media por cada consola), y tiene caja de sobra para aguantar el tipo (el coloso de Redmond no espera empezar a rentabilizar su máquina hasta 2004).

PlayStation 2, la primera de la fila

Es quien lleva la mejor parte en todos los sentidos. Su rebaja ha llegado después de estar mucho tiempo en el mercado (la veterana de las consolas de nueva generación desembarcó hace casi dos años) y de haberse convertido en un líder (Sony ha conseguido copar más del 80% del mercado de las consolas de última generación) al que va a ser muy difícil desplazar, ya que son muy pocos los ‘jugones’ que adquieren más de una consola.

Hace unos diez días anunció que había conseguido vender 30 millones de unidades de su PlayStation 2 en todo el mundo, 11,3 millones en Estados Unidos, 9,9 millones en Japón y 8,8 millones en Europa. Con cada una de estas máquinas ha conseguido obtener beneficios, por lo que ya ha amortizado de sobra lo que costó su desarrollo.

GameCube: la más pequeña y la más barata

La empresa japonesa, decana del sector, lo está haciendo bien. Ya ha vendido entre 4 y 5 millones de unidades, por lo que ocupa el segundo puesto, aunque aún a mucha distancia de Sony.

El mercado europeo no ha sido tan renuente con GameCube como con Xbox. La empresa japonesa consiguió colocar 400.000 unidades de su consola en el Viejo Continente durante su primera (el desembarco europeo fue el 3 de mayo), acabando con el 80% de las máquinas que había destinado a esta región.

La otra batalla que se nos viene encima

No es, ni más ni menos, que la de explotar la conectividad de las consolas. Un fenómeno que parece ser que estallará a finales de año y en que los tres rivales tienen distintos proyectos y estrategias en los que están trabajando en estos momentos.

El caso de Microsoft es extremadamente ambicioso. Se llama Xbox Live, y la compañía de Redmond invertirá la friolera de 2.000 millones a lo largo del próximo lustro para impulsar este proyecto tras el que se encuentra J. Allard, el mismo hombre que convenció a Gates hace una década de las bondades de la Red.

Al contrario que Sony y Nintendo que permitirán que cada cual se conecte como le dé la gana, Microsoft obligará a que sea mediante un servicio de suscripción propio. Xbox Live, que comenzará a operar en periodo de pruebas este verano, costará de momento 49,95 dólares al año y contará con juegos como \”NFL Fever 2003\”, \”Mech Assault\” y \”Unreal Championship (Microsoft ha prometido que a finales de año dispondrá de 50 títulos, en los que parece que no participará Electronic Arts). Microsoft espera disponer de 100.000 usuarios a finales del próximo otoño.

Xbox Live es en realidad el primer paso que va a dar Microsoft para convertir a su consola en la puerta grande por la que Internet se adentre en el salón y se popularice entre los habitantes más renuentes, que acabarán haciendo la compra o consultando la cuenta del banco mediante ella. Aunque bien es cierto que, al menos por ahora, en Redmond aseguran que se dedicará exclusivamente a los juegos.

Por otra parte, Nintendo ha anunciado que sacará en pocos meses al mercado un adaptador y un módem que costarán unos 35 dólares y que permitirán que su consola GameCube explote las posibilidades de Internet. Los primeros juegos que podrán aprovecharse de ello serán las dos versiones de \”Phantasy Star Online\” de Sega. El que según los expertos es el mejor juego para Internet.

Sony, que ya está preparando su PlayStation 3 para 2005, fue la primera compañía en anunciar su estrategia online. El pasado mes de marzo anunció que en agosto estaría disponible un adaptador de redes con un puerto ethernet para accesos de banda ancha y un módem que podría funcionar con cualquier proveedor de acceso por que, como ellos mismos dicen, \”no estamos interesados en convertirnos en un ISP\”.

Un recordatorio

En la guerra de las consolas hay tres contendientes, pero no hace tanto tiempo eran cuatro los protagonistas. ¿Alguien recuerda a DreamCast? La consola de Sega, la primera de nueva generación en saltar al ruedo, fue la primera víctima de esa encarnizada lucha que estuvo a punto de arrastrar con ella a su casa madre. La buena noticia es que Sega ha conseguido reponerse al fin de esta fallida apuesta multimillonaria.

La empresa japonesa, que hace poco más de un año afrontó despidos, cambios de directiva, disculpas públicas y un importante cambio de estrategia consistente en abandonar la fabricación de consolas para pasar a desarrollar videojuegos par ala competencia, anunció la pasada semana que había conseguido sus primeros beneficios en dos años. En total ha logrado un beneficio operativo de 110,9 millones de dólares, cuando hace un año perdía más de 424 millones. Sus acciones han subido un 11% en bolsa en lo que llevamos de año.

Puede que DreamCast fuese un gran error, pero desde luego decidir valientemente convertirse en una empresa de software ha demostrado se uno de sus mejores aciertos. De nuevo se trata de una buena noticia para los aficionados a los videojuegos, ya que podrán seguir disfrutando de los títulos elaborados por Sega, que siempre han sido sinónimo de calidad.


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