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Ameritrade, una apuesta diferente

Apostar por un sector estrecho y profundo, es decir, dedicarse a una actividad y efectuarla bien y de manera económica. Esta parece ser la premisa de los ejecutivos de Ameritrade. La empresa es el único de los grandes brokers online estadounidenses que no apuesta por el modelo del supermercado financiero (venta a través del nodo de un amplio abanico de servicios financieros) que tan hondo parece estar calando en el sector de los servicios financieros en línea estadounidenses e hispanolusos. Ahi están los ejemplos de Patagon, Zonafinanciera y Latinstocks, entre otros.

Ameritrade quiere ser el principal destino del inversor bursátil estadounidense. Para ello le cobra una comisión sobre transacciones relativamente barata (8 dólares por compraventa de acciones en línea, frente a 15 de E*Trade y 29 de Charles Schwab), así como una ejecución rápida y eficiente. La empresa procesa una media de 106.000 transacciones por día y tiene 1,23 millones de cuentas en las que están depositados activos por valor de 36.000 millones de dólares.

Desde Omaha con amor

Para proveer estos servicios de manera barata Ameritrade cuenta con una estructura de costes muy competitiva. Uno de los factores de abaratamiento de costes es que su sede está en Omaha (Nebraska) lejos de Nueva York y de los altos salarios que pagan allí las entidades financieras. Así el porcentaje de los ingresos destinado a los salarios supone un 25% para Ameritrade, mientras que representa un 42% para Charles Schwab y más del 50% para Merrill Lynch. La automatización de servicios también supone otro factor de competitividad, al aumentar el número de cuentas que pueden ser manejadas por cada persona.

En el caso de Ameritrade, esta proporción puede llegar a una persona por cada 2500 cuentas frente a la relación de una persona a entre 1 y 400 cuentas de los intermediarios tradicionales como Merill Lynch o Paine Webber. Matthew Vetto, analista de Salomon Smith Barney señala que aun hay mucho potencial de ahorro en la realización de comunicaciones a través de la Red. "Sólo el 20% de las transacciones son confirmadas de manera electrónica. Se pueden obtener ahorros significativos si tanto las confirmaciones y los estados de cuentas son distribuidos de manera electrónica", señala Vetto.

Todo gira alrededor de la compraventa bursátil

La orientación hacia las transacciones se refleja claramente en la cuenta de resultados de Ameritrade. La empresa origina una parte muy importante de sus ingresos, casi el 65% en el tercer trimestre de este año, a través de comisiones de compraventa bursátil. Otra fuente importante de ingresos de Ameritrade son los intereses netos. Este es el diferencial que realiza la empresa entre la concesión de créditos para la compra de acciones por parte de sus clientes (apalancamiento) y el interés que paga por los dineros que sus clientes depositan en sus cuentas.

Los ingresos en concepto de intereses netos supusieron el 32,8% de los ingresos totales de Ameritrade en el tercer trimestre frente al 31% de E*Trade, el 23,9% de Charles Schwab y el 12,6% de Merrill Lynch. Otro parámetro interesante es que el volumen crediticio concedido a clientes para la compra de acciones supuso el 8% del total de los activos para Ameritrade frente al 8,2% de E*Trade, el 2,1% de Charles Schwab y el 1,4% de Merill Lynch. Estas cifras demuestran que el cliente de Ameritrade tiene una menor adversión al riesgo, que se demuestra en un mayor apalancamiento en la compra de acciones y, generalmente, en la realización de un mayor número de transacciones comparado con los clientes de los otros corredores bursátiles a excepción de E*Trade.

Otra pata del modelo de negocios de Ameritrade está en el negocio de "clearing" (administración del traspaso de valores y de los correspondientes pagos) para terceros. Este negocio es efectuado por una unidad de la compañía llamada Amerivest. Según un estudio de Salomon Smith Barney, la empresa provee estos servicios, además de para si misma, para unos 35 intermediarios financieros y más de una treintena de instituciones. De momento, estos ingresos no suponen más que del 5% del total.

Estrategia difícil para el mundo hispanoluso

Todo el modelo de negocios de Ameritrade en EE.UU. gira en torno a la realización de transacciones bursátiles. Por tanto, su estrategia sólo tiene visos de tener éxito en regiones, como la anglosajona, en los que hay una importante cultura bursátil. Es decir, una cultura financiera en la que la titulización de activos en los mercados de capitales cumple una función importante para la inversión privada y para la financiación empresarial.

Sirvámonos de algunas cifras. La capitalización bursátil de la bolsa estadounidense en relación al PIB es superior al 100%, otro tanto pasa en el Reino Unido. En España este registro es inferior al 100% del PIB. La "cultura de la acción" es aun más pequeña en Latinoamérica, donde incluso en las economías grandes como Brasil, Argentina y México estas proporciones son inferiores al 25%. Un observador de las finanzas en Latinoamérica señalaba recientemente que "Si sumamos el volumen bursátil de todas las bolsas latinoamericanas en un día determinado es muy probable que ese número sea superado por el volumen de Intel en la Bolsa de Nueva York".

Ante los bajos volúmenes bursátiles existentes en Latinoamérica y, en menor medida, en España, las entidades financieras en línea del mundo hispanoluso apuestan por un enfoque más integral a través de la oferta de muchos productos financieros (tarjeta de crédito, crédito de consumo, hipotecas, estados de cuenta corriente etcétera). El modelo de Ameritrade, salvo en nichos demográficos muy específicos, tiene pocos visos de prosperar en el mundo hispanoluso.


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