Antonio Burgos, los blogs y las viejas de Forges

El señor Antonio Burgos, columnista barbado, bullicioso y por faralaes, se ha permitido lanzar una andanada total contra los blogs y foros de Internet, comparándolos con las pintadas de los retretes de la estación de Utrera. Muy mal debe estar el periódico ABC (y lo está) para albergar en sus legendarias páginas a glosadores de folclóricas y pescaíllas.

Lo que una vez fue la catedral del periodismo español es ahora un diario desnaturalizado, pues Luis María Anson se llevó los secretos de la casa para montar su diario, cuyo rótulo luce cada noche justamente enfrente del periódico monárquico como una amenaza gramatical y violenta.

Volviendo a don Burgos, nos acusa de bandoleros y talibanes, todo ello a cuenta de posibles excesos en el tratamiento informativo de la grave enfermedad de una famosa cantante. Pero mete en un mismo saco a toda la blogosfera, sin pararse a discernir entre la prensa rosa (que por cierto es la que él practica), presunta culpable de su enconada reacción, y el resto, que sin duda no matamos a Manolete.

Un verano entré en los excusados de la estación de autobuses de Barcelona. En la puerta ponía que el 14 de julio a las seis de la tarde se iban a encontrar un joven de 1,90 y un travesti muy femenino. Faltaba media hora, pero no me daba tiempo a quedarme a ver el espectáculo y tuve que volver al autocar.

Asimismo, he encontrado en muchos servicios de nuestra geografía frases certeras y bellas y hasta sabios poemas de un pueblo ignoto y viajero. Mucho mejor en todo caso que la prosa rancia y alicorta de este señor.

Lo que le pasa a don Burgos es que se quedó en otra época, en la época del Hola -donde creo que todavía escribe- y las mesas camilla con su brasero. No entiende los nuevos tiempos, y entonces reacciona como una vieja de Forges, como la vieja que probablemente le late dentro, una de esas viejas que, como dijera Dámaso Alonso, respiran por sus encajes.


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