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Aplazada la decisión sobre el caso que puede llevar al cierre de Kazaa

StreamCast Networks volvió a verse las caras con los abogados de la Industria de la música y el cine. La compañía, famosa por controlar programas que fomentan la piratería en Internet como Morpheus y Grokster, trata de evitar su cierre.

“Es Napster”. Así de contundente se mostró Russell Frackman, abogado principal de la industria del disco. “Lo que promueve es exactamente lo mismo” por lo que una corte federal de apelaciones obligó a cerrar su servicio hace un año y medio, añadió, dando a entender que Kazaa, Morpheus y Grokster son el mismo perro con diferente collar que Napster.

Ambas partes se vieron las caras en la mañana de ayer, en una audiencia que duró cerca de tres horas, frente al juez Stephen Wilson, que está escuchando los argumentos esgrimidos por ambas partes para decidir si finalmente hay juicio o no.

Ambos presentaron mociones para que el juez decidiera el caso a su favor antes de ir a juicio. La presentación de la demanda se remonta a octubre del 2001. El juez Wilson señaló que no tenía claro cuándo tomará una decisión sobre las mociones presentadas ni cuándo decidiría si el servicio extranjero Sharman Networks, compañía matriz de Kazaa, debería ser incluida en la demanda.

El juez no vio tan clara la similitud entre el caso Napster y el que ahora le ocupa. “La corte que llevó el caso Napster determinó que suministrar solamente software no era suficiente”, señaló. “Yo creo que hay una clara diferencia entre la configuración de Napster y esta configuración”.

Esta misma idea fue la defendida por los abogados de Streamcast. A su juicio, se diferencian de Napster porque no pueden controlar el uso que hacen sus usuarios de las redes peer to peer (P2P).

Como es lógico, los acusadores esgrimieron todo lo contrario. Sus programas fomentan la piratería y sus responsables lo saben. De hecho, presentaron algunas pruebas de peso: mostraron al juez un mensaje electrónico enviado por el director ejecutivo de Grokster, Daniel Rung, a un usuario que se quejó de que no podía descargar un videojuego: “Usted podría siempre recurrir a lo legal y comprar el juego, me imagino”, le respondió.

Tras la salida de la audiencia, tanto acusadores como acusados quedaron satisfechos de la jornada. Según los abogados defensores de StreamCast Networks, la seriedad y calma con la que el juez está llevando el caso puede ser un punto a su favor. Para los acusadores sucede lo mismo, pero con otro resultado: si Wilson se atiene a la legalidad vigente, les acabará dando la victoria.

La decisión que adopte el magistrado puede ser crucial para el futuro de las redes P2P. En caso de que condene a StreamCast Networks –ya sea cerrando su servicio, ya sea obligándole a filtrar las canciones protegidas con los derechos de autor, es decir, la gran mayoría–, supondría una victoria más para la Industria del entretenimiento, que ya se ha apuntado unos cuantos tantos.


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