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App Store, o el reino de los 0,99 dólares

La App Store se presentó hace cinco meses, coincidiendo con el lanzamiento del iPhone 3G, y rápidamente se ha convertido en una de las plataformas de software de más éxito en la Red, como certifican los 300 millones de descargas que acaba de alcanzar.

En la App Store se pueden encontrar hasta 10.000 aplicaciones de todo tipo para el iPhone 3G o el iPod Touch, que convierten el teléfono desde un simulador de espada láser hasta una armónica, pasando por todo tipo de juegos, herramientas y accesorios.

Pero los desarrolladores de estos programas encuentran que el modelo de negocio escogido por Apple va en contra de sus intereses. Y es que la mayoría de los usuarios del iPhone opta por descargarse las aplicaciones gratuitas o con un precio de 0,99 dólares.

Como se observa en el gráfico elaborado por Edible Apple, hay más de 2.000 aplicaciones gratuitas y unas 3.200 al precio de 0,99 dólares, lo que supone más de la mitad del total disponible.

Pues bien, esta situación ha llevado a los programadores a quejarse ante Apple por el modelo de negocio que ésta ha elegido para su tienda. Craig Hockenberry, un veterano programador que trabaja para la compañía Iconfactory y que ha creado dos exitosos programas para el iPhone, Frenzic y Twitterrific, ha escrito una carta abierta a Steve Jobs, en la que expone las quejas del sector.

Hockenberry define los programas que se venden a 0,99 dólares como “aplicaciones politono”, ya que su precio es similar a los tonos de descarga para el móvil. Los programadores rebajan al máximo el precio de sus productos para conseguir una mejor posición en los escaparates de la tienda virtual, ya que Apple da preferencia a los más baratos.

Hockenberry echa cuentas en su carta: los costes de desarrollo de un programa simple pueden situarse en torno a 80.000 dólares, por lo que deberían llegar a las 115.000 descargas para cubrir dichos costes. Si se rata de un proyecto más complejo, los costes pueden ascender hasta 150.000 o 225.000 dólares, lo que exige entre 215.000 y 320.000 descargas. Demasiado arriesgado para poner en marcha proyectos de este tipo.

Esto lleva a una especie de callejón sin salida: elevar el precio del producto lo condena a fracasar antes las aplicaciones gratuitas o de 0,99 dólares. Además, Apple no concede ni el espacio ni las explicaciones suficientes en su tienda como para que un usuario se decida a comprar un producto más caro, pero también de mayor calidad. Es fácil gastar un dólar, afirma Hockenberry, pero la gente se lo piensa mucho si tiene que gastar tres y sólo puede juzgar la calidad del producto por una imagen de unos centímetros cuadrados.

La conclusión es que los programadores se ven obligados a descartar los productos más complejos para centrarse en los “programas politono”, mucho más rentables dadas las condiciones del sistema. Esto limita la innovación en la plataforma, y priva al usuario de aplicaciones más útiles.


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