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Ataque a EEUU: Wall Street sobrevive… por hoy

Han sido necesarios cuatro días de cierre, límites especiales de seguridad para las cotizaciones, permisos para que las empresas recompren sus propias acciones y sendos recortes de medio punto en los tipos de interés a ambos lados del Atlántico, pero la bolsa EEUU ha sobrevivido. Por los pelos, con caídas del 7,1% en el índice Dow Jones y del 6,8% en el Nasdaq (que han dejado los índices cerca de mínimos trianuales), con sectores arrasados y valores concretos muy malparados, pero de momento el mercado mantiene, tambaleante, la línea. Desde el mismo arranque el NYSE y el Nasdaq se desplomaron más del 5%, lo cual interpretaron las bolsas europeas como una señal propicia que les hizo recuperar posiciones. Al fin y al cabo se esperaba un desplome superior al 10%, y había salvavidas previstos por si el desastre llegaba al 33%. La catástrofe se evitó; la venta fue ordenada, y concentrada en los sectores de la economía que han sufrido daños directos. No hubo pánico.

Como era de prever las aerolíneas, los fabricantes de aviones y el turismo encajaron severos correctivos, como lo hicieron las aseguradoras y el resto del sector financiero, para el cual la semana de cierre puede suponer un problema serio en los resultados del trimestre en curso. El sector tecnológico, sospechoso habitual, se llevó de rebote una nueva ración de rojos, incluyendo sus pesos más pesados (Microsoft, Cisco) que efectuaron recompras masivas de acciones. AOL Time Warner resultó afectado asimismo junto al resto de los grupos de medios, que a pesar de batir récords de atención están perdiendo millones por la cobertura informativa; cosas del servicio público. En la parte positiva estuvieron los fabricantes de bienes de consumo, impulsados por el octavo recorte de tipos en un año, y los valores relacionados con la seguridad y la defensa, por razones obvias. Estos últimos, en cifras espectaculares; desde más del 15% Lockheed a más de 270% Invision Tech, que fabrica detectores de explosivos.

En cualquier caso, hay que remontarse hasta noviembre de 1999 para encontrar los abismales niveles en los que se haya el Nasdaq, en 1.579,6, o el Dow Jones de Industriales, por debajo de 8.921,1. La pregunta clave del día era si los mercados interpretarían que el ataque terrorista a los EEUU del 11 de septiembre va a empujar al país a la recesión; y la respuesta no es categórica, de momento. Claramente las bolsas opinan que el evento es muy negativo en términos económicos, y podría despeñar una economía ya muy tocada hacia el crecimiento negativo si los consumidores estadounidenses, deprimidos, dejan de comprar. La incertidumbre respecto a la posible respuesta militar de Washington a los ataques, y sus consecuencias, también juegan su papel. Por otro lado se especula con que los previsibles gastos en material de defensa puedan servir como estímulo a medio plazo. La historia indica que las pérdidas de ayer están dentro del rango de las que han seguido a otros desastres nacionales, como el ataque a Pearl Harbour, o internacionales, como la invasión de los Países Bajos por Hitler.

Parece pronto para sacar una conclusión definitiva. Pero hay una cosa muy clara, y es que los gobiernos y bancos centrales del mundo están actuando en conjunto (y con medidas drásticas) para que el desplome de las Torres Gemelas no arrastre consigo la economía global. Si los recortes de tipos de hoy son una indicación, están dispuestos a todo. Pero también indican que el problema es real, y grave. Los terroristas aún pueden derribar una víctima mayor que el World Trade Center.


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