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Auge y caída de las empresas de Linux

Hubo un tiempo, no muy lejano en términos reales, pero toda una vida medida en el tiempo que rige la Red (Internet es como los perros, un año offline corresponde a 7 online), en que todo aquello que tocaba Linux parecía convertirse en oro inmediatamente.

Durante esa época, cuyo periodo de máximo esplendor podría localizarse en el invierno de 1999/2000, proliferaron y alcanzaron un éxito impensable las empresas de Linux, al mismo tiempo que los gigantes de toda la vida como Intel, IBM, Sun o Compaq arrimaban su ascua al provechoso pingüino.

Pero ahora las empresas opensource no sólo han perdido su toque dorado, sino que están siendo algunas de las que más están sufriendo en el poco boyante panorama tecnológico. Cuánto más alto y rápido se sube, más dura es la caída.

Para saber que está pasando con las empresas de Linux, es bastante revelador fijarse en la trayectoria de sus principales buques insignia. Sobre todo porque el nuevo milenio ha llegado cargado de novedades: despidos, adquisiciones, cambios de estrategia, desinversiones…

Red Hat, el tamaño si que importa

Probablemente, Red Hat (RHAT) es el paradigma de la empresa de Linux que cosechó un éxito inesperado. Este distribuidor de software y consultor, fundado por Robert F. Young y Marc Ewing en 1994, con sede en Carolina del Norte, que cuenta con 500 empleados y está presente en 15 países, es el gigante por excelencia dentro de este tipo de empresas.

Su oportuna salida a bolsa, el 11 de agosto de 1999, rompió todos los esquemas. Era la primera empresa de Linux en cotizar, y supuso una auténtica revolución de concepto. Salió al ruedo con 6 millones de acciones a 14 dólares, un valor que enseguida empezó a incrementarse. Actualmente la acción de este coloso del opensource cotiza en el Nasdaq a unos 6 dólares, una caída espectacular y casi constante desde los 150 que valía en enero del año pasado.

¿A qué se está dedicando ahora Red Hat? Pues a capear el temporal que azota a todas las empresas tecnológicas y de Internet como buenamente puede: lanzando nuevos productos estratégicos como su Red Hat Network y aprovechando las rebajas comprando aquella empresa de consultoría o de software que le pueda beneficiar. El último ejemplo ha sido la consultora Planning Technologies, adquirida por 47 millones de dólares en acciones el 27 de febrero.

Pero tampoco se ha librado Red Hat de los despidos en grupo y el cierre de oficinas: la última noticia al respecto vino el 5 de diciembre, con el anuncio de que ponía en la calle a 20 empleados y clausuraba 3 sedes. No obstante, el tamaño y el nombre que reunió durante la época de bonanza es el mejor aliado de la empresa del sombrero rojo.

VA Linux, más dura será la caída

Otro caso muy similar, pero aún más llamativo, es el de VA Linux (LNUX). Esta compañía, cuya acción valía ayer poco más de 4 dólares, tuvo una salida a bolsa más que espectacular: con un precio fijado en 30 dólares, la acción alcanzó los 299 el primer día de cotización, un beneficio de un 698% que convirtió en pocas horas a Larry Augustin en uno de los 400 hombres más ricos de América según Forbes. Por una acción de VA Linux se llegó a pagar 320 dólares.

VA Linux, que al contrario que Red Hat nunca había basado su negocio en la consultoría (sus ingresos proceden en un 80% de las ventas), se vio obligada a despedir al 25% de los 556 trabajadores de su plantilla para ahorrarse 5 valiosos millones de dólares cada trimestre fiscal. Una decisión que vino acompañada del anuncio, a finales del mes de febrero de este año, de que iba a tardar 9 meses más de lo previsto en alcanzar un balance de resultados positivo. Justo el mes anterior Intel había vendido medio millón de acciones que tenía en esta compañía.

VA Linux Systems adquirió hace un año al desarrollador de Linux Andover.net en una operación valorada en más de mil millones de dólares. Andover, otra de las primeras empresas de Linux en salir a bolsa, triplicó su valor el mismo día de su OPV (13 de diciembre de 1999, de 18 a casi 64 dólares), y llegó a valer 90 dólares en su época de máximo esplendor.

Caldera, la unión hace la fuerza

Caldera Systems (CALD) compañía fundada en 1994 por Ransom Love y Bryan Sparks, está aún más por los suelos. El 6 de marzo de 2001, su acción superaba en el NASDAQ por poco los dos dólares, y durante bastante tiempo ni siquiera los alcanzaba, pero su precio inicial de lanzamiento fue de 14 dólares, que llegaron a ser 33.

Caldera, al igual que VA Linux, está buscando su salvación en potenciar la faceta de servicios y consultoría del negocio (prácticamente inexistente en un principio). Nada más comenzar el mes de febrero, el CEO de Caldera Ransom Love firmó un acuerdo con la empresa de servicios de Linux Acrylis para poder hacer la competencia a Red Hat en este terreno.

SuSE y Turbolinux, los que no llegaron a cotizar

Turbolinux, una empresa distribuidora de Linux que no ha llegado a cotizar pese a iniciar los trámites con la SEC a finales de octubre de 2000, también ha apostado por sumarse a ofrecer servicios añadidos a sus clientes. En enero de 2001 adquirió la firma de servicios Linuxcare, otra compañía que tuvo que retrasar su OPV prevista para abril del año pasado y que perdió en ello a su CEO. El plan previsto es que Paul Thomas, CEO de Turbolinux, lidere la empresa resultante de esta unión.

Ambas compañías, además de su fusión, tienen en común que desaprovecharon la oportunidad de salir al NASDAQ en la época dorada, y en ambas se han repetido las noticias de despidos. Linuxcare puso en la calle a principios de febrero de 2001 al 10% de su personal, compuesto por 150 trabajadores. Por su parte, Turbolinux despidió en mayo al 16% de su plantilla, 52 personas en total.

La del distribuidor alemán SuSE es una historia similar: despidos sin presencia en bolsa. La crisis llegó cuando SuSE, una de las grandes compañías de Linux del mundo con unos 470 empleados y que supera a Red Hat en los países germano parlantes, ya había desembarcado en Estados Unidos y empezaba a oírse hablar insistentemente sobre su salida a bolsa.

La primera semana de febrero del presente año, esta firma, que siempre ha adolecido de cierta esquizofrenia al coordinar sus operaciones en alemanas y estadounidenses, despidió a 30 personas de las 45 con la que contaba en sus oficinas de California.

Mirando hacia delante

También se podría hablar de Corel que acabó el año 1999 un 700% por encima de su valor inicial sólo por unir su nombre al de Linux. Y que ahora, tras ser tristemente comprada (salvada en el último instante) por Microsoft, abandonó obedientemente Linux. Todo para que al final el gigante de Redmond escupa su participación para evitar más problemas con el tribunal antimonopolio.

Otra víctima de los malos tiempos que corren es Cobalt Networks, que salió a bolsa en noviembre de 1999, subiendo un 625%, para acabar siendo fagocitada: Sun Microsystems completó su compra, valorada en 1.300 millones de dólares, en diciembre de 2000, y ya comercializa sus servidores.

No habrá que esperar mucho para ver cuáles de estas empresas salen a flote por si mismas, y cuáles deberán buscar el apoyo de algún congénere o dejarse comprar para sobrevivir. Todo vale con tal de sobrevivir hasta que el pingüino recupere su toque dorado.


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