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Balance de 2001: Desde Kandahar, con amor

Los balances típicos de final de año sobre lo ocurrido en Internet en 2001 parecen redactados por corresponsales en Kandahar más que por analistas del sector: “360 muertos y 25 supervivientes heridos que la van ‘a palmar’ el año que viene, se lo aseguro yo”. En esta ley del péndulo, en dos años hemos pasado de relatos sobre el sector que nos trasladaban a los mejores momentos de grandes magnates empresariales propios de El Gran Gatsby a reportajes sobre anti-héroes que recuerdan a los pasajes más sombríos de Crónica de una Muerte Anunciada. La realidad es algo más compleja. Internet es polifacético (o polifacética, que nunca me aclaro) y sus diferentes caras afectan a empresas de muy distinto pelaje. Las enseñanzas de este año hay que analizarlas en cada uno de estos aspectos de Internet si queremos sacar conclusiones sobre lo que nos puede deparar el año que viene.

Internet como canal de distribución

Esta es la faceta más conocida de la Red y donde más sangre ha habido, sobre todo en las compañías dedicadas a la venta al consumidor que no partían de presencia en el “mundo físico”. Además, en España el comercio electrónico ha tenido males endémicos que no han ayudado, como la baja penetración de Internet en el hogar, la falta de costumbre de la venta a distancia y, más importante si cabe, el ciclo vicioso que se ha formado entre la falta de oferta y la carencia de demanda (a menos buenas tiendas, menos gente interesada en comprar y viceversa). A pesar de lo que ha sufrido este segmento, parece que las cosas pueden mejorar para las empresas que venden productos digitales, como servicios financieros, información especializada o viajes, y para las divisiones de Internet de distribuidores ya establecidos que crecen al compás del mercado.

Internet como medio de comunicación

Aquí hay que distinguir entre los portales genéricos y la prolongación de grupos de medios de comunicación en Internet. En cuanto a los portales, la palabra clave es tamaño. Sólo los líderes en el mundo van a alcanzar una masa crítica que les permita soportar los enormes costes que supone captar audiencias en un nuevo medio y monetizarlas. Por otro lado, los grupos de medios de comunicación ya establecidos han peleado por hacer compatible la idea de un soporte de pago ya existente (prensa o televisión de pago) con otro gratuito en la Red. La panacea parecía ser la publicidad, en línea con el modelo televisivo, hasta que vino la crisis y el 11-S. Ante este panorama, la solución pasa por reducir los costes de las unidades de Internet de los grupos de medios externalizando todas las actividades no fundamentales, y apalancando la marca con modelos propios de Internet que permitan explotar su amplia base de contenidos.

Internet como base tecnológica

Quizás esta sea la faceta donde el efecto de Internet se ha acercado más a las altas expectativas que se crearon en sus inicios. Internet permite agilizar la comunicación y la forma de trabajar dentro de la empresa y fuera de ella. Las relaciones con los empleados, proveedores y clientes se pueden mejorar a través de herramientas basadas en la Red con una repercusión clara en ahorro de costes y/o mejora de ingresos. Aunque en este terreno también ha habido desmanes en forma de gastos en tecnologías caras o no probadas, la digitalización de la empresa parece un proceso imparable ya que aquellas compañías que adaptan sus negocios a las nuevas tecnologías de una manera eficiente se convierten en empresas más competitivas. El campo en este terreno en España es además muy amplio. Excepto casos contados, el gasto en tecnología ha sido históricamente bajo en nuestro país. Las empresas de software y de servicios tecnológicos de Internet han sufrido, como todo el mundo, el recorte de presupuestos, pero su presente y futuro parece bastante despejado, aunque lleno de competencia como corresponde a un segmento con atractivo.

Internet como negocio

Inicialmente se hablaba de Internet como una nueva forma de hacer y llevar los negocios. Aunque claramente se ha demostrado que esto es una falacia, algunas empresas han tenido como objetivo crear nuevos modelos de negocio alrededor del mundo peculiar de Internet. De las empresas que viven únicamente del clic, hay algunos notables fracasos sobre todo en empresas que pagaban a consumidores por cliquear. Sin embargo, el potencial es enorme para aquellas empresas que aprovechando su tecnología de “buscadores” han alcanzado un tamaño que les permite comprar y vender clics. Aunque se ha huido de dar ejemplos en esta nota, para aclarar el concepto nos estamos refiriendo a empresas como Google, GoTo, Kelkoo o Amazon. Sí, Amazon ha pasado de ser una tienda a ser un intermediario en la Red que comercializa el enorme tráfico de compradores que acuden a su dominio.

Aunque de forma simplista, esta clasificación de las facetas de Internet y su evolución hasta ahora, demuestra que tras cometer todos los errores posibles y sufrir una crisis del sector, una crisis económica y una crisis bélica, aún hay mucho recorrido en Internet. Sin dejarse llevar por el excesivo triunfalismo o derrotismo, 2002 parece perfilarse como el año de consolidación de ciertos modelos de negocio de Internet y de la Red en general. Con permiso de Osama y de los corresponsales de guerra.



Óscar Moreno es Director General de Netjuice Consulting

 


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