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Ballmer el ardoroso

Microsoft lleva un año movido, algo a lo que por otra parte parecen estar acostumbrados en Redmond. Enredada en causas judiciales tanto en Europa como en Estados Unidos, criticada la seguridad de su sistema operativo y, por este motivo, por primera vez en los últimos años puesta en duda la supremacía de su navegador, el conjunto de avatares relacionados con Microsoft en 2004 pueden calificarse como “un año fantástico”.

Por lo menos eso es lo que piensa Steve Ballmer, CEO de Microsoft. En un encuentro convocado en el Air Canada Center de Toronto para presentar a los profesionales de la industria las últimas novedades de la empresa, Ballmer, que realizó una intervención a medio camino entre showman y vehemente defensor de su compañía, alabó la marcha de ésta, recalcando que durante 2003 se destacó sobre la competencia por el número de innovaciones logradas.

Con la presencia también de Mike Nash, vicepresidente para asuntos de seguridad de la empresa, Ballmer admitió los problemas de seguridad que les acosan, aunque anunció que el inminente Windows XP Service Pack 2, que saldrá al mercado el próximo mes de agosto, contiene los parches necesarios para taponar las numerosas fisuras de su sistema operativo. Esperado desde hace meses, el SP2 se espera en realidad más como una actualización de Windows XP que como un paquete de servicios, ya que contiene actualizaciones en áreas como protección de red, protección de memoria, seguridad de e-mail y seguridad en la navegación.

En la parte final de su discurso, Ballmer la emprendió especialmente contra Linux, cuestionando la validez de las aplicaciones Open Source para entornos empresariales, criticando su falta de soporte comercial y la ausencia de respeto a la propiedad intelectual, afirmaciones que no dejaron dudas sobre la beligerancia del mensaje de Microsoft, después de que la presentación audiovisual previa al discurso de Ballmer concluyera con la frase “el pingüino será derrotado por Windows”. De Linux dijo Ballmer que “es un buen clon de Uníx”, aunque no ha introducido novedades tecnológicas significativas.

Con todo, Ballmer aseguró que es bueno tener la competencia del Open Source, ya que ayuda a su empresa a “mantener los pies sobre la tierra”. Tarea que no debe ser sencilla si los empleados de Microsoft se contagian del ardor de su CEO.

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