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Bloguear, esa oscura y ardua tarea

Hace dos años, David Hauslaib era un estudiante de la Universidad de Syracusa (EEUU) obsesionado por saber con quién dormía Paris Hilton. Y se puso a bloguear sobre la cuestión. Comenzó a barrer la Red para encontrar fotos y noticias sobre ella, que fue posteando en su sitio. \”Mis amigos se rieron bastante, pero en cuanto a visitas apenas fueron unos cientos de visitantes al día,\” asegura (tampoco está tan mal).

Estos fueron sus primeros pasos en la blogosfera; lo que siguió después es digno de no perdérselo (vía El Blog de Enrique Dans), de modo que acomódense y lean.

Los blogs siempre han sido vendidos como una auténtica revolución democrática. No hace falta un software complicado, ni pagar nada, ni siquiera es necesario ser alguien relevante. Están al alcance de todos nosotros. Sin embargo, cuando se pregunta a muchos blogueros que le echan bastantes horas y cuidados a sus trabajos cada jornada, se percibe una notable desmoralización.

En efecto, parece que hay una lista de blogs absolutamente afortunados, bien rankeados y con un tráfico constante y hasta creciente… Pero estos son los menos; la inmensa mayoría naufraga por la Red, algo inconcencible en un medio supuestamente democrático.

Estudios matemáticos demuestran la importancia de los enlaces. Éstos son como un voto de confianza, una recomendación; yo enlazo al blog de mi amigo y les digo al resto de conocidos que vayan allí. Que merece la pena. Que está muy bien. El boca a boca es vital en la blogosfera, salvo que se trate de bitácoras sobre sexo, tan leídas como difíciles de recomendar por cuestiones de imagen y vergüenza. Lo decisivo es saber que, cuantos más blogueros me enlacen, más lectores tendré.

Hay por tanto una injusticia enorme en el sistema. Un número muy pequeño de blogs goza de centenares y centenares de entradas, pero casi todos los otros tienen muy pocos sitios que les tengan en cuenta. La mayoría de los blogueros trabaja en la oscuridad más absoluta… Como todo en la vida.

Ser el primero en sus respectivos campos tiene premio. Así ocurre con Boing Boing, el blog de referencia según Technorati. Sin embargo, tampoco hay excusas para no emprender la tarea; escritores aficionados que comenzaron a redactar sin ninguna pretensión percibieron en relativamente poco tiempo que sus blogs se convertían en algo más leído que pequeños periódicos locales.

Más que los individuos, algunas empresas son las que parecen predestinadas a ganar dinero con los blogs. Una campaña publicitaria de Audi en la blogosfera, que estuvo online tres meses, consiguió 68 millones de páginas vistas a cambio de un desembolso de apenas 50.000 dólares. Compárese esta cifra con los 500.000 dólares para un banner de Yahoo en las portadas de sitios durante un único día.


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