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Bloquear contenidos no es la solución, según la UE

El Parlamento Europeo ha votado contra el bloqueo del acceso a sitios web como fórmula para controlar los contenidos en Internet. Por un contundente 460 a 0 (con tres abstenciones), Europa apuesta por la autoregulación, los filtros y sistemas de clasificación de contenidos para proteger a los menores y respetar la dignidad humana en los medios de comunicación, Internet incluido.

El Parlamento responde con la votación a una evaluación previa de la Comisión Europea, y no constituye un documento legislativo. La decisión fue acogida con agrado por la Asociación de Proveedores de Acceso a Internet Europeos (EuroISPA), que siempre ha defendido la autoregulación como alternativa a la legislación comunitaria. Para la EuroISPA, bloquear contenidos es una \”solución desastrosa técnicamente\”, que además entraña riesgos para la libertad de expresión y la democracia.

El control de los contenidos de Internet es un tema controvertido sobre el que confluyen muchos problemas. La posibilidad que ofrece la Red de fiscalizar técnicamente los bites que se mueven por sus tripas saltándose las fronteras, topa con las legislaciones propias de cada país, donde cada uno resuelve como puede el conflicto entre la libertad de expresión y la protección de otros derechos fundamentales.

Pero el meollo de la cuestión se encuentra en quién decide qué contenidos son objetivamente —obviando peculiaridades nacionales y culturales— perjudiciales. Lo que en algunos países puede ser considerado normal en otros es intrínsecamente perverso, amoral o ilegal.

Paradigma de los conflictos que genera el control de los contenidos de Internet es el \’caso Yahoo!\’, en el que un juez francés obligó al portal a retirar de la versión francesa de su sitio de subastas objetos relacionados con el nazismo, prohibidos en el país galo. Sin embargo, un tribunal estadounidense dictaminó que la Primera Enmienda, que ampara la Libertad de Expresión, está por encima de las leyes galas y liberó a Yahoo! de bloquear el acceso desde Francia a parafernalia nazi.

Precisamente, la intocable Primera Enmienda, ha llevado al Congreso estadounidense, que recoge la opinión de varios sectores de la población contrarios al \’libertinaje\’ de Internet, a abordar el tema de la censura de los contenidos desde los filtros de software. Siempre con la \’protección a la infancia\’ como tema subyacente, la Communications Decency Act de 1996 (echada abajo por el Tribunal Supremo) y la Children\’s Online Protection Act se han encontrado con la férrea oposición de los grupos defensores de las libertades civiles, apoyados por empresas afectadas. Pero la obligación de otra iniciativa legal en ciernes, la Children\’s Internet Protection Act, de imponer filtros de contenidos para proteger a los menores a todo el que se beneficie de dinero público, también se encuentra con difíciles barreras a superar.

Si los filtros de contenidos han demostrado su ineficacia para combatir contenidos indeseables, se presentan como un mal menor comparados con obligar a los ISPs a bloquear el acceso a determinados nodos. \”En Alemania, un gobierno regional está intentando introducir una legislación para forzar a los proveedores a bloquear el acceso a sitios web con contenido nazi… Bloquear cualquier cosa mala no es intrínsecamente perverso, pero es inútil en la práctica\”, según Joe McNamee, portavoz de la EuroISPA.

Para el Parlamento, cerrar sitios web por su contenido ilegal o injurioso es una medida \”drástica\” que no resuelve ningún problema: ni puede ir contra los sites de fuera de la UE ni contra aquellos que son legales para los adultos pero pueden ser perniciosos para los infantes.

Así, la UE recomienda a los proveedores de acceso y contenido autoregularse, y a los usuarios contar con tecnología para filtrar y clasificar contenidos, por lo que insta a la Comisión la creación de sistemas de filtrado de contenidos para ayudar el control paterno. Además, solicita a los 15 estados a desarrollar líneas de actuación para gestionar las quejas relacionadas con contenidos nocivos o ilegales.

Tras la decisión del Parlamento queda pendiente ver cómo se las apañan los ISPs para \”autoregularse\”, ya que aunque la UE les libera del peso de la ley sobre su actividad y reconoce que la protección de la infancia es responsabilidad de las autoridades, no absuelve a los proveedores de acceso y contenido de sus responsabilidades para con los menores.


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