Botellones, Esquilache y la fuerza de la Red

La mecha prendió en Granada: los jóvenes de la capital andaluza se conjuraron para superar a las 5.000 personas que se concentraron el pasado 16 de febrero en un macrobotellón en Sevilla. Luego éstos recogieron el guante, y reaccionaron para impedir que su peculiar registro fuera superado, haciendo otro llamamiento para una concentración masiva. Poco a poco se extendió la iniciativa por toda España, y a día de hoy ya son 14 las ciudades en las que sus adolescentes se han citado para beber colectivamente en las calles, ante la impotencia de las autoridades, que no saben como detener el tsunami que se les avecina.
Pero de lo queremos hacernos eco aquí no es del consumo indiscriminado e ilegal de alcohol, sino de la impresionante capacidad de difusión y convocatoria que han demostrado tener Internet y los mensajes SMS entre los jóvenes. Ya habíamos visto ejemplos de concentraciones masivas a través de los mensajes de móviles, pero este caso demuestra que ningún medio (tal vez exceptuando la televisión, aunque no hay comparación en cuanto a costes y accesibilidad) puede igualar a Internet en velocidad y alcance de llamamiento. La revuelta popular de Madrid contra los parquímetros, moderno Motín de Esquilache, también intenta apoyarse en la Red para difundir sus acciones, aunque por ahora parece que con menos éxito en sus movilizaciones. Quizá tenga que ver que sus potenciales “clientes” no están tan familiarizados como los adolescentes con los nuevos medios de comunicación.
¿Es esta la Sociedad de la Información que queremos en España? No, obviamente. Internet tiene que servir para algo más que para convocar botellones. Pero el caso es un ejemplo claro del potencial de comunicación que ofrece Internet del que muchas empresas podrían tomar nota para aprender como llegar a millones de personas a un coste mínimo.


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