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BPM y SOA, herramientas complementarias para empresas ágiles

Pero entonces, ¿es SOA competencia del BPM (Business Process Management), que también se enorgullece de ofrecer a las empresas los medios para mejorar la eficacia de estos procesos y así mejorar la productividad y el ROI de las aplicaciones?

No. Estas dos visiones tienen en efecto el mismo objetivo, pero utilizan medios diferentes para conseguirlo. SOA y BPM son complementarios y permiten optimizar las aportaciones de cada uno gracias a sus propias virtudes. En efecto, SOA es una aproximación dirigida por las TI, mientras que el BPM se orienta hacia el negocio.

La unión de estas dos herramientas permite entonces una mejor adecuación entre los objetivos de los servicios informáticos y los objetivos de negocio. Además, la comunicación entre los dos está entonces asegurada con el objetivo común de mejorar el rendimiento.

Aplicaciones requeridas

Una aproximación SOA, que facilita la interacción de las aplicaciones informáticas de una empresa para optimizar su uso, puede muy bien apoyarse inicialmente en una perspectiva de modelización de los procesos: es necesario identificar qué procesos se desean ejecutar y en qué formato para así tener en cuenta el tipo de aplicaciones requeridas.

La implementación de una arquitectura orientada a servicios será eficaz desde el momento en que deriva de un objetivo de negocio; por lo tanto, de un proceso.

Inversamente, la implementación de soluciones de BPM requiere también por definición de la gestión de procesos. Su objetivo es racionalizar la utilización de las aplicaciones para la realización de un proceso de negocio. Una arquitectura SOA permitirá una implementación más sencilla y rápida de las aplicaciones de BPM para obtener así mejores resultados.

SOA representa los procesos de negocio como servicios. El BPM tendrá que integrar esta noción orientando sus aplicaciones para asegurar una comunicación óptima y una mejor flexibilidad.

BPM y SOA forman parte de la misma estrategia, ofreciendo una infraestructura abierta, permitiendo un cambio rápido de las aplicaciones o servicios con el objetivo de obtener un retorno de la inversión, pero siempre asegurando los objetivos de negocio.

No obstante, la instalación de una arquitectura SOA representa un coste importante para las empresas y aún viendo que su eficacia está más que demostrada, algunas compañías “sufren” con su implementación dada su complejidad. El BPM puede entonces intervenir, ofreciendo a la empresa una arquitectura más flexible para la automatización de los procesos.

Herramientas como la solución Case Manager de Global 360 se apoyan sobre la noción de archivo que reúne los datos relativos a una misma actividad o un mismo cliente que proceden de aplicaciones diversas. El usuario dispone entonces de una visión global y totalmente transparente para un tratamiento más rápido de las peticiones.

Procesos automáticos

Este tipo de productos responde a las necesidades de la empresa de federalizar las aplicaciones. Apoyándose en los web services, estas soluciones aportan una apertura de la infraestructura. La herramienta Case Manager autoriza entonces una automatización completa de los procesos.

Por otra parte, a las empresas que hayan implementado una arquitectura SOA, las herramientas de optimización y de análisis de aplicaciones BPM aportan un soporte complementario. El BOS (Business Optimization Server) de Global 360 permite en efecto modelizar y simular el conjunto de procesos, sean informáticos o humanos con el fin de analizarlos en tiempo real y de mejorar sus rendimientos.

La armonización de la infraestructura de TI asegura una respuesta más rápida a los objetivos de negocio, poniendo a disposición de la empresa el conjunto de elementos necesarios para una gestión eficaz.

SOA y BPM tienen mucho que aportar a la empresa, pero también el uno al otro para ofrecer una adecuación total entre las TI y el negocio.


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