BT crea el Internet de dos velocidades

Content Connect es un servicio de British Telecom que permitirá a los proveedores de Internet (ISPs) que utilizan sus redes cobrar a las productoras de contenido para que sus vídeos se descarguen más rápido.

Así, si la cadena de televisión A contratase el servicio, la cadena B podría verse relegada por los usuarios, cansados de esperar cuando podrían estar viendo más vídeos y en mejor calidad de la primera empresa. Eso dejaría en desventaja a páginas minoritarias o con menos medios, frente a grandes compañías como cadenas tradicionales de televisión o servicios de intercambio de vídeos.

Esta posibilidad ha despertado la indignación de los defensores de la Neutralidad de la Red, que sostienen que las operadoras deberían actuar como tuberías, sin discriminar el tráfico en función de su contenido, para garantizar el libre acceso a la información de todos los internautas.

"Estamos hablando de que los ISP compitan con Internet por la distribución de contenido", afirmó en un comunicado el director ejecutivo del Open Rights Group, Jim Killock. "El resultado podría ser un cambio fundamental de comprar servicios en Internet a servicios integrados de los ISP, lo que reduciría la competencia y apartaría la inversión de las empresas de Internet. Eso sería malo para todos".

Por su parte, British Telecom asegura que la compañía defiende la Neutralidad de la Red, y que lejos de producir una Internet de dos velocidades, Content Connect permitirá descongestionar las redes y agilizar el tráfico para todos los usuarios y productores.

La posibilidad de que unas compañías paguen para acelerar el acceso a su contenido empezó a plantearse seriamente tras la aprobación de las normas estadounidenses sobre neutralidad, que abrían esta opción en las conexiones móviles.

En Reino Unido se han registrado otras iniciativas que experimentan con nuevos modelos como la oferta de O2, la filial británica de Telefónica, de conexiones ADSL con límite de descarga, como ocurre en España con las tarifas de datos desde dispositivos móviles.

Estos experimentos preocupan seriamente a los defensores de la neutralidad y de los derechos digitales, que señalan que empresas o individuos que dan sus primeros pasos en la Red, no contraten el servicio o sencillamente no puedan pagarlo quedarían relegados que sus datos viajasen en una especie de Internet de segunda clase, complicando el acceso a esos contenidos.


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