Cenas de Navidad en las empresas: manual de supervivencia

Ya llegan (o ya han empezado) las cenas de Navidad en las empresas. Pero cuidado: recuerde que ese individuo tan divertido en la discoteca a las 3 de la mañana será un jefe malhumorado y resacoso al día siguiente

No es la única advertencia que hay que tener en cuenta para afrontar estos eventos, para unos un compromiso a liquidar cuanto antes y para otros una jornada de esparcimiento y diversión. La web de empleo Monster.es ofrece unos consejos para salir airosos de la cena navideña:

Casi “obligatorio”: la cena no es precisamente el mejor momento para tomarse el día libre o inventarse excusas para faltar. Como su propio nombre indica, son eventos de empresa y se espera que todos los empleados, salvo causas de fuerza mayor, acudan. La ausencia se interpretará como una señal de falta de responsabilidad, dejadez o prepotencia.

Beber con moderación: es una cena y habrá alcohol. Sin embargo, pasarse con las copas no es nunca la mejor opción. Los empleados conocen esta regla de oro, pero suelen ignorarla en el último momento. Se debe controlar siempre la cantidad de alcohol ingerida, porque éste desinhibe y provoca comportamientos poco adecuados para –recordemos- un evento laboral.

Fotos comprometidas: no es muy recomendable dejarse fotografiar en según qué momentos… Si no quieres salir en el Facebook de tus compañeros de oficina, evita los flashes y conserva la compostura.

Dress Code: la ropa es también importante. Aunque es un día para dejar el traje en casa, tampoco es el día adecuado para ir con vaqueros rotos o un escote de vértigo. Jefes y directivos estarán presentes y una imagen correcta es siempre la mejor carta de presentación.

Hay que relacionarse: las cenas de empresa son el momento perfecto para conocer gente nueva o, al menos, hablar con todos. No es recomendable cerrarse en banda y entablar conversación únicamente con los colegas que mejor nos caen. Los organizadores de estas comidas saben que esto suele pasar y por eso propician una colocación específica para que la gente no se siente al lado de los mismos que comparten mesa en la oficina.

Evitar los temas polémicos: el alcohol (el gran enemigo del decoro en las cenas de empresa) puede llevar a conversaciones más que airadas. Es mejor evitar hablar sobre religión, política o dinero, porque sólo creará conflictos. Hay que debe tener en cuenta que a estas comidas acuden personas con personalidades y puntos de vista muy distintos, así que antes de que desatar un conflicto, es mejor ser diplomático. Tampoco será el mejor momento para los cotilleos… mejor déjalos para el día siguiente en la oficina.

No hablar más de la cuenta: el exceso de confianza puede crear problemas, así que lo mejor en estos eventos es no ser demasiado abierto ni hablar más de la cuenta. Hay que recordar que, salvo excepciones, nos encontramos con colegas, no entre amigos, así que hay que ser prudente con todo lo que se dice.

Ser agradecido: siempre se debe dar las gracias a los organizadores de la cena. Y si hubiese ocasión, también es recomendable agradecer con amabilidad la velada a los directivos.

Retirarse a tiempo: seguramente algunos compañeros seguirán la fiesta hasta altas horas de la madrugada, pero si al día siguiente hay que trabajar o simplemente creemos que ya “hemos cumplido” con asistir a la cena, es aconsejable una retirada a tiempo.


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