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China abre una clínica para adictos a Internet

La relación de China con Internet sigue siendo ciertamente peculiar. Tras obligar a pasar por el aro de la censura a los grandes de la Red y cerrar cibercafés a mansalva, ha inaugurado en Pekín la primera clínica oficialmente autorizada para tratar las adicciones a la Red. El director del centro asegura que todos los niños que están allí han dejado el colegio porque se dedican a los juegos y los chats diariamente. Depresión, ansiedad, pánico, miedo, incapacidad para interactuar con sus semejantes, desórdenes del sueño y entumecimiento en sus manos son los síntomas del tétrico cuadro que pinta el especialista y que, viniendo de donde viene, conviene poner en cuarentena.

Porque este podría ser el enésimo intento de satanización de la Red por parte del régimen chino, una suerte de estratagema publicitaria para dar a entender al mundo que sí, que algo de razón tienen, que esto de Internet no puede ser bueno. Y que por tanto ellos obran en consecuencia. De ser así, mala noticia para un país cuyo número de internautas sólo es superado por EEUU.

Mientras China promueve el uso de Internet para los negocios y la educación, cierra cibercafés alegando que son fuentes de inmoralidad pública. En la clínica, una docena de enfermeras y once médicos cuidan a los pacientes, sobre todo jóvenes de entre 12 y 24 años que han perdido el sueño, algunos kilos y sus amigos después de incontables horas jugando frente a la pantalla del PC.

Algunos acuden voluntariamente, otros llevados por sus padres. Muchos dicen que la Red les ayudó a sobrellevar las tensiones cotidianas, especialmente la presión de sus progenitores para que destacaran en el colegio. Los hay que no pueden parar de jugar, otros -los más mayores- se dedican a las charlas online con chicas y los hay cuya fijación es diseñar juegos violentos.

El director de la clínica dice que se trata de un problema que afecta a 2,5 millones de chinos. La terapia que imparten consiste en una mezcla de consultas psiquiátricas, medicación, acupuntura y deportes como la natación o el baloncesto. Los internos permanecen allí generalmente entre diez y quince días, a razón de 48 dólares por cada jornada, mucho dinero para aquel país.

Según el experto, los efectos del tratamiento son generalmente beneficiosos a largo plazo, pero no es fácil resguardar a los pacientes de la tentación de recaer en las redes de la Red.


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