BAQUIA

Coalición antifraude de los bancos españoles

Casi la mitad de las entidades financieras de España está desprotegida ante potenciales envíos de e-mails destinados a llevar a sus clientes a sitios falsos de empresas importantes, y conseguir que éstos dejen sus datos personales y otras informaciones confidenciales. Así es como los ciberdelincuentes pretenden realizar sus estafas online.

Cada banco y caja de ahorros español ha designado a un experto en seguridad informática. Todos juntos han creado una comisión de trabajo que se reunirá periódicamente para evaluar los nuevos timos que vayan surgiendo y la adopción de las mejores medidas para frenarlos. Una de las cuales podría ser la contratación de seguros que cubran el phishing, algo que ya se lleva a cabo en Gran Bretaña y EEUU. Pero, como siempre ocurre, las leyes van muy por detrás de la tecnología.

El asunto no es precisamente menor: cada mes se producen en el mundo en torno a 3.000 millones de casos. En 2003, por ejemplo, este tipo de timos online sirvió para estafar 88 millones de euros a los bancos británicos y 990 millones de euros a entidades financieras y tarjetas de crédito de EEUU.

Y muchas veces es demasiado fácil caer en las redes de los timadores: con la excusa de la tragedia ocurrida el pasado 26 de diciembre en el Sudeste asiático, muchos desalmados se hicieron pasar por organizaciones humanitarias que pedían números de tarjetas de crédito para recaudar dinero.

A la espera de una legislación adecuada al respecto, lo mejor que se puede ir haciendo para no ser víctimas de engaños es tener una clave de acceso compleja. La mayoría de claves que usa la gente -fechas de nacimiento, aniversarios, equipos favoritos o nombres de mascotas– son en este sentido totalmente desaconsejables. La clave ideal debería mezclar caracteres alfanuméricos distintos para cada correo, PC o cuenta bancaria, y cambiarla cada tres meses.


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