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Cómo convertirse en un mecenas a través de la Red

¿Hace tiempo que no lee un libro que le guste? ¿Le parece una pena que nadie haga un documental sobre tal o cual cosa? En vez de comprarse algo que no le convence, puede financiar a un escritor o un director para que termine ese proyecto que está deseando ver.

O al revés, si tiene una idea -da igual que sea un cómic, un videojuego, una galería de arte o un invento sensacional-, puede apuntarse a Kickstarter y buscar pequeñas aportaciones de particulares para cumplir su sueño.

Para aumentar las posibilidades de éxito de los proyectos, el sistema funciona a plazo y cantidad fija. Es decir, el creador se marca un objetivo y si consigue reunir todo el dinero dentro del plazo, le dan la financiación. Si no lo logra, los inversores no se gastan un céntimo. Así, ninguna idea sale a trompicones financiada a medias.

Unos 650 proyectos han salido adelante desde el lanzamiento de la página, y otros tantos se han quedado en el camino.

Los mecenas, según la página, reciben a cambio servicios, productos o beneficios por parte de sus protegidos. No son inversores porque la propiedad del proyecto sigue siendo del creador.

Kickstarter se financia cobrando un 5 por ciento de las financiaciones que concluyen con éxito. Hasta entonces, registrar un proyecto e iniciar la campaña de recaudación es gratis.

De momento, el servicio tiene dos límites. El primero se refiere al contenido, ya que los proyectos no pueden implicar pornografía, armas, loterías, sorteos o violencia. El segundo es geográfico: aunque podemos aportar a cualquier proyecto desde cualquier sitio, por ahora sólo se pueden iniciar campañas desde EEUU.


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