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Cómo darse de baja de los servicios SMS y MMS

Todo el mundo ha tenido la tentación de darse de alta en algún servicio móvil. El catálogo es cada vez más amplio y variopinto, e incluye todo tipo de contenidos en formato de texto (SMS) o multimedia (MMS), desde los resultados deportivos a la descarga de juegos, pasando por los tonos para móviles o las canciones de tu cantante favorito.

Sólo la oferta gestionada por Movistar, aunque accesibles a cualquier operador, incluye más de 250 servicios diferentes, que abarcan desde noticias de deportes (más de 65 accesos) a resultados de sorteos (Lotería, Bonoloto, Once, etc.).

Pero muchos de los que lo han hecho se arrepentirán de haber dado el paso. Porque contratarlos es muy fácil: generalmente, basta con enviar un mensaje del estilo “ALTA al XXXX”.Lo que ya es mucho más complicado, hasta el punto de convertirse en misión casi imposible, es darse de baja.

Generalmente, no pensamos en quedar atrapados durante un largo tiempo en un servicio que nos cuesta tiempo y dinero, pero es lo que sucede con más frecuencia de la deseada. Cada mensaje cuesta entre 0,15 y 1.5 euros, y lo que muchas veces responde a una acción impulsiva (sólo quiero bajarme este politono) nos engancha con una serie de mensajes que ya no deseamos recibir.

En respuesta a las múltiples quejas que la Asociación de Internautas viene recibiendo de los usuarios, ha elaborado tres completos manuales en función de los servicios y de las compañías que los ofertan para facilitar los trámites a los consumidores e impedir que éstos tengan que recurrir a la vía de la denuncia en un juzgado.

  • Regulación de los SMS y MMS Premium
  • Operadoras de mensajería especial
  • Altas y Bajas Servicio E-mocion

Según explica la AI, “el proveedor de estos servicios, y no la operadora, es quien está obligado a verificar todas las limitaciones legales que se imponen; es su obligación verificar que quien envía el mensaje es quien dice ser y cumple las condiciones legales fijadas.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, las operadoras de telefonía móvil son meros transmisores de la información ya que ni siquiera son ellas quienes facturan el servicio contratado. El servicio lo factura, a través de la operadora, el proveedor de servicios. Si quien sirve la información actuara ciento por ciento acorde a la ley, prácticamente no habría reclamaciones de los clientes. Si quien al fin y al cabo cobra se preocupara de algo más que de emitir la factura casi no existirían las quejas de los usuarios.

No se puede negar que siempre se van a producir situaciones en las que ya sea de mala fe o por error a alguien que no lo ha solicitado se le envían, y se le cobran, este tipo de mensajes. Y precisamente si quienes sirven estos productos aplicaran la ley de forma correcta, identificando de forma inequívoca al contratante, se evitarían muchos de estos problemas”.


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