Como de ciencia ficción: Impresoras 3D

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Hasta hace muy poco hablábamos de la impresión 3D con cierto escepticismo, incluso en un tono cómico. No obstante hoy día es ya una realidad que cada vez se desarrolla y perfecciona más.

La impresión 3D consiste en realizar diseños en 3D, creando piezas o maquetas con volumen a partir de un diseño hecho por ordenador con un software específico. Para llevarla a cabo se necesita una impresora 3D basada en un cabezal que se mueve en tres dimensiones y que va realizando la impresión capa por capa mediante la inyección del material para cada capa. Nos podemos encontrar impresoras 3D de tinta, de láser o de polímeros.

Comúnmente se han usado para prefabricar piezas o componentes, o para hacer maquetas en diseño industrial y arquitectura. No obstante, recientemente se están comenzando a usar para la fabricación de prótesis médicas consiguiendo unos resultados realmente positivos.

Impresoras 3d de órganos humanos

Científicos australianos afirmaron que en u período de 3 años podrían reproducir tejidos nerviosos y cartílagos. Para el 2025 es posible que podamos fabricar órganos completos funcionales hechos a la medida de cada persona.

Así, la compañía Organovo espera tener el primer hígado producido con una de estas impresoras para 2014. Para ello, se trabaja con varias capas de células vivas que poco a poco forman una estructura física sólida. La mayor dificultad se halla en aportar los nutrientes y el oxígeno que el órgano necesita ya que las células mueren antes de que el tejido salga de la impresora. Sin embargo, la empresa, ubicada en San Diego, asegura que está solventando el problema.

Algunas empresas punteras e instituciones de investigación ya han creado los primeros tejidos humanos gracias a la tecnología de impresión 3D. La aplicación inmediata está clara: sustituir los órganos dañados por otros nuevos. Pero hay una segunda vertiente mucho más cercana. Las compañías farmacéuticas se han involucrado en estos avances con el objetivo de sustituir los ensayos previos en animales por otros con estos tejidos, supuestamente más fiables.

Ya se han implantado una traquea de impresión 3D en Europa y una vejiga en EEUU”, explica José Becerra, catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Málaga

Actualmente hay dos técnicas para imprimir órganos. La más desarrollada es la que fabrica unos andamios hechos con polímeros biocompatibles con el cuerpo humano. Esas estructuras se repueblan de células en un biorreactor y de ahí salen tejidos y órganos. La segunda, y más compleja, consiste en imprimir los órganos capa a capa, con una sujeción llamada biopapel. Los “cartuchos” que utilizan las impresoras son células fabricadas en el laboratorio.

La impresión 3D de órganos parece de ciencia ficción, pero no está tan lejana. Se están realizando muchos avances y puede que en los próximos años sean la gran solución tanto en el transplante de órganos como en la lucha contra enfermedades.


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