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¿Cómo será el ordenador del futuro?

Será grande o pequeño. Estará en la pared, en la mesa o en el bolsillo. Habrá uno en casa para todos o mejor, cuatro por cabeza. Cada vez que nos acostumbramos a una idea, la visión del ordenador del mañana cambia de forma radical. No hace tanto que se hablaba de tener un gran ordenador en cada casa, que no sólo tendría un paquete de ofimática y un navegador sino juegos, películas, música… todo conectado a una gran pantalla. Uno de los puntos fuertes de este proyecto era la domótica. El ordenador central controlaría la calefacción, el sistema de alarma y hasta los electrodomésticos, convirtiendo la vivienda en un sofisticado edificio inteligente. Ahora, sin embargo, los proyectos sobre la computadora del futuro no llevan el famoso ordenador central muy lejos de la gestión doméstica, más allá que a hacer la compra desde la nevera. Para las películas están los centros multimedia, y las tareas del ordenador personal se quedan bien lejos. Siempre en movimiento Ese reparto de tareas se debe, entre otras cosas, a que estos sistemas no tenían en cuenta el que sería el gran valor tecnológico del presente: la movilidad. ¿De qué sirve un ordenador que te gestiona la calefacción si cuando cancelas un viaje y vuelves antes de vacaciones, no puedes avisarle para que caliente la casa dos días antes de lo previsto? Así, los proyectos de casa domótica no tardaron en incorporar sistemas de órdenes por Internet o a través de SMS. La llegada de las PDAs y los smartphones, popularizados con el lanzamiento de la BlackBerry en 2002, supuso un cambio radical de concepto. Si puedes mandar correos electrónicos desde el aparato que llevas en el bolsillo, y – según avanza la técnica- ir a todas partes con tus presentaciones y tus fotos y tus favoritos en el navegador, lo único que necesitas allá donde vayas es una pantalla y un teclado. En la actualidad existen miles de aplicaciones para ampliar las funciones de los dispositivos portátiles, y uno puede llevar en un bolsillo mapas, las funciones básicas del ordenador, cámara –y editor– de fotos, reproductor de música y hasta vídeos. Ah, sí, y el teléfono. Además, los móviles están demostrando una suerte de canibalismo tecnológico y aspiran a sustituir no sólo a otros dispositivos, sino también a objetos menos sofisticados, como las tarjetas de crédito. La mesa es el ordenador Hay sueños tecnológicos ambiciosos, y los hay modestos. Uno de éstos es poder desayunar tranquilamente y leer el periódico en la mesa mientras mojamos el cruasán en el café. No, no sobre la mesa. En la mesa, que en esta pequeña fantasía de dicha doméstica es una especie de pantalla gigante. En 2007, Microsoft presentó Surface, un ordenador que en realidad es una mesa, y que se controla sólo con tocar la gran pantalla. Aunque no han pasado al consumo masivo, estas \”mesas-pantallas\” pueden verse en algunos comercios de tecnología y, recuperando el espíritu de aquel desayuno tecnológico, en restaurantes. También juegos de rol, cuando el becario de Microsoft de turno deja volar su imaginación. Ya que hablamos de juegos, aunque de otra clase, el lanzamiento de las videoconsolas de última generación fue otra vuelta de tuerca para esta lista de propuestas: Conecta la consola a la tele del salón y tendrás no sólo juegos, sino reproductor de DVD, disco duro e Internet, recuperando en cierta forma aquel concepto del ordenador central. No tiene programas de ofimática, apuntarán muchos. ¿Pero acaso no estamos venga a oír hablar de la computación en nube? La industria insiste en convencernos de que pronto tendremos un navegador, ni más ni menos, con el que acceder a programas, archivos y datos alojados en un distante servidor oculto bajo un desierto. Aunque no nos lo terminanos de creer. Tablets: Primera y segunda reencarnación Nos gusta llevarlo todo encima, a todas partes. Pero también nos gusta poder leer la pantalla sin forzar la vista, y últimamente, nos fascinan las pantallas táctiles. Para contentar estos apetitos, a medio camino entre unos modelos y otros, están las tablets, como aquella que salió en la odisea espacial de Kubrick. Como si en el 2001 cada uno tuviera un par de esas… Volviendo al presente, Apple, la compañía que revolucionó el mundo de los reproductores portátiles con el iPod, presentó hace poco, el iPad. Todo pantalla táctil, con un tamaño compacto y acceso a Internet. Un momento, se dijeron muchos. ¿Este trasto no os resulta familiar? Las tablet PC habían tenido su momento de gloria en ferias y prensa especializada allá por los noventa, para luego pasar a segundo plano, quizá por falta de tecnología que pusiera el aparato a la altura de lo que se esperaba de él. Y ahora, ¿ha llegado su momento? No parece que esté garantizado, vistas las críticas a un dispositivo que no soporta flash (que funciona en buena parte de las páginas web), no es multitarea (cuando nos hemos acostumbrado a escribir un informe mientras jugamos al solitario mientras ojeamos el periódico mientras escuchamos música) y no tiene puertos USB para enchufar todos los aparatos que el móvil aún no ha integrado. En cualquier caso, y mientras esperamos a que llegue el próximo ordenador del futuro -y el siguiente-, con nuestro portátil o equipo de escritorio de (casi) toda la vida, podemos imaginarnos cómo sería tener un ordenador-pantalla controlado con gestos para sentirnos un poco como Tom Cruise en Minority Report. Demostración abajo.

g-speak overview 1828121108 from john underkoffler on Vimeo.


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