Con la oficina en el bolsillo

La difusión de terminales portátiles no deja de aumentar entre los empleados que llevan asociada la movilidad a sus funciones laborales, principalmente comerciales y fuerzas de venta. Según datos de la consultora DRM, los sectores que más demandan los servicios móviles son los de transporte, distribución, seguridad, construcción y servicios financieros. Por su parte, las soluciones móviles más solicitadas por las empresas tienen que ver con la comunicación y el tráfico de datos: correo electrónico, comunicación con los empleados a través de redes virtuales, comunicación con los clientes, servicios de localización y m2m.

La principal ventaja que los servicios móviles conceden a las pymes es que permiten reducir costes, igualando sus oportunidades con las grandes compañías. No quiere decir esto que las pymes deban contemplar los dispositivos móviles como una fuente de ingresos, sino como una herramienta útil para la mejora de sus operaciones.

Agustín Calvo, Director General de MoviDream, distingue tres fases escalonadas a la hora de incorporar los servicios móviles, aunque no necesariamente todas las empresas aspiran a completar la última fase:

  1. Mejora de procesos, ya sea en las áreas de marketing, logística, atención al cliente, etc.
  2. Mejora de la calidad de sus operaciones y sus relaciones externas.
  3. Creación de nuevos productos o servicios, basados en los dispositivos móviles.</

¿Pero de verdad existe la Internet móvil?

Hasta la fecha, la mayoría del tráfico generado en las redes móviles proviene del consumo de mensajes, principalmente SMS, y en menor medida de los datos que se mueven en los servicios empresariales. A excepción de países como Japón o Corea del Sur, el acceso a la Web a través de dispositivos móviles no termina de despegar, es todavía muy residual. Por ejemplo, según datos de la consultora comScore, apenas el 19% de los estadounidenses que posee un teléfono móvil lo utiliza para acceder a Internet. En los países europeos analizados este porcentaje asciende hasta el 29%, con similares ratios por países: destacan Alemania e Italia (34%), y siguen Francia (28%), España (26%) y Reino Unido (24%).

Por lo que se refiere a los dispositivos utilizados para acceder a Internet, Nokia es el gran dominador del mercado europeo, como se observa en el Cuadro 1. En países como Italia acapara hasta el 50% de los accesos a la Web móvil, y en España llega hasta el 39%. Sólo Motorola en los Estados Unidos, con un 26% de penetración, logra superar al fabricante finlandés.

Los expertos opinan que la principal razón por la que los consumidores no utilizan sus dispositivos móviles para acceder a Internet es que, en comparación con la Web con la que estamos acostumbrados a interactuar a través de la pantalla del ordenador, los portales para móviles son todavía muy rudimentarios en términos de calidad de los contenidos y facilidad de navegación.

Si se suma el hecho de que las redes 3G y los aparatos multimedia todavía no están disponibles para la totalidad de los consumidores, tenemos un panorama en que todas las piezas están a la espera de ser encajadas. Una vez que los operadores mejoren la experiencia de uso, que el usuario de verdad tenga la sensación de estar navegando por la Web desde el aparato que sostiene en la palma de la mano, y que las redes de acceso se extiendan, podremos hablar de una verdadera Internet móvil.

Por el momento, es posible identificar qué destinos son los más frecuentes a la hora de acceder a Internet desde un dispositivo móvil, como se observa en el Cuadro 2. Llaman la atención los diferentes patrones de comportamiento por regiones geográficas: mientras en Estados Unidos tres cuartas partes de los surferos inalámbricos acuden a las versiones para móvil de los tres grandes portales de la WWW (Google, Yahoo! y MSN), en Europa los portales para móvil diseñados por los propios operadores, como Vodafone, O2 o T-Mobile, tienen mucha mayor acogida. La diferencia, explica Bob Ivins, director general de comScore Europa, radica en que los actores locales (en este caso, los proveedores móviles) poseen ventajas competitivas gracias a su mayor control sobre los puntos de acceso, el desarrollo de infraestructuras y el conocimiento de los gustos locales.

¿PDA o smartphone?
A la hora de elegir el tipo de dispositivo móvil, sigue habiendo dos grandes alternativas: la PDA y el smartphone. ¿Por cuál debemos optar? En opinión de Francisco Javier Gavilán, Gerente de Aplicaciones de Telefónica Móviles España, la elección “depende de las necesidades de cada caso y los gustos de cada persona”. Incluso dentro de una misma empresa, las necesidades varían en función de la tipología del empleado y sus tareas asociadas.

La decisión es a menudo subjetiva, pero en líneas generales puede decirse que para un trabajador que necesita moverse continuamente, que no requiera acceder a herramientas informáticas complejas, que reciba muchos correos pero envíe pocos, es más recomendable un smartphone por tratarse de un aparato ligero, que a la vez incorpora tráfico de datos.
Por su parte, si se necesita acceder a programas informáticos más avanzados, si es frecuente el envío de correos (en tal caso se hace imprescindible el teclado) o si nos encontramos con un trabajador móvil que necesita transportar su puesto de trabajo allá donde va, la mejor opción es la PDA.

Donde las diferencias son cada vez menores es en lo que se refiere a la complejidad de manejo y la usabilidad de los dispositivos. Los fabricantes han hecho especial hincapié en este aspecto, y se han centrado en minimizar el número de pasos para acceder a las diversas aplicaciones y en simplificar al máximo los procesos de instalación, y lo mismo puede decirse de los sistemas operativos. Cualquiera de estas herramientas avanzadas puede manejarse con la misma sencillez con que utilizamos un móvil convencional.

Una última barrera que cae para popularizar el uso de estos aparatos es la de las tarifas de los servicios. Según Gavilán, han quedado atrás los tiempos del “billing shock”, aquellos en que la factura de los servicios móviles ascendía a miles de euros. Para las empresas se trata ahora de un gasto controlado y además transparente, pues las operadoras tienden a comunicar al cliente cuánto les va a costar exactamente el servicio.


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