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Con permiso: lea mi publicidad

Navegando por la Red encontramos una referencia que nos llama la atención. Se trata de un artículo publicado en Salon con el título Usted navega como una mujer. ¿Nos estarán llamando afeminados? Vamos a investigar.

Al pinchar en el artículo para proceder a su lectura, se nos explica que estamos queriendo acceder a un contenido de valor y que tenemos las siguientes alternativas: suscribirnos a la revista al atractivo precio de 10 centavos de dólar al día, o aceptar ver un anuncio comercial, lo que da derecho a acceso libre por un día al contenido que queremos leer. La primera opción supone un precio por la suscripción anual de 36,5 dólares (luego vemos que en realidad son tan solo 35), cantidad que da derecho a navegar y leer todo el contenido que deseemos sin toparnos con publicidad de ningún tipo.

Hemos optado por la segunda alternativa, lo que nos ha conducido a contemplar un pop-up de un anunciante que nos ha mostrado varias secuencias, cuatro en total, de un anuncio que hemos leído como compensación, pero, al tratarse de libertades civiles en EEUU, con relativo poco interés.

A continuación, el mismo anuncio nos ha llevado a la página que contenía el artículo que nos interesaba. Muy interesante, pero pocas novedades. Se trataba de explicar al lector que las mujeres no navegan para buscar productos de limpieza o de belleza; en realidad, lejos de clichés asociados al sexo femenino, navegan por una gran variedad de motivos: para estar informadas, para encontrar trabajo, para vender su coche… Nada que no supiéramos con un público lector femenino que ya se acerca al 35%.

Lo más llamativo ha sido la nueva forma de vender publicidad por tiempo de visionado. ¿Quiere leer mis artículos de pago? Nuestro anunciante X se lo subvenciona con la condición de que previamente vea su mensaje publicitario. Es más, si mientras pasamos el anuncio usted decide tomarse una pausa para ir a buscar un café, su escaqueo quedará entre nosotros y podrá leer el artículo en cualquier caso.

La mayor parte de las veces este sistema funciona. Si estamos esperando para leer algo que nos interesa y a cambio se nos solicita únicamente unos segundos de atención, ¿por qué no invertirlos?. Publicidad aceptada de antemano por el lector: ¿puede haber algo más responsable?.

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