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Consideraciones sobre el DNI electrónico

El DNI electrónico es el documento que acredita física y digitalmente la identidad del titular, permitiendo la firma electrónica de documentos. Quiere esto decir que no sólo cumple con la finalidad de identificar a las personas físicas frente a terceros en cualquier ámbito de la vida común, sino que además servirá para realizar todo tipo de transacción electrónica de manera que también estemos fehacientemente identificados en este tipo de acciones.

¿Significa lo anterior que se podrá realizar cualquier trámite de forma remota? Efectivamente, cualquier trámite administrativo o comercial que debamos llevar a cabo lo podremos hacer a través de medios telemáticos, con la tranquilidad de saber que nuestra identidad va a quedar confirmada a través de una certificación que asegura que la persona que realiza la transacción es realmente quien está autorizado para llevarla a cabo.

Entonces, ¿no hará falta desplazarse a las diferentes oficinas o comercios para realizar dichos trámites? Así es, cualquier trámite podrá realizarse a distancia, olvidándonos de los incómodos desplazamientos y desesperantes colas, evitándose así la pérdida de tiempo que ambos conllevan. Y no sólo eso, sino que cualquiera de los trámites previstos se podrán realizar durante las 24 horas del día, los siete días de la semana, por lo que ya no se dependerá del variable horario de las administraciones públicas.

¿Qué características tiene el DNI electrónico?

Para empezar, decir que se trata de una tarjeta construida en policarbonato, lo que le confiere una robustez mayor que al anterior. La duración prevista de dicha tarjeta es de diez años. Toda la información relevante de la persona se encuentra reflejada en dicho documento de dos maneras diferentes.

Por un lado, tenemos los datos relativos al titular impresos en la tarjeta, como si de un DNI tradicional se tratase, lo cual facilita conocer la identidad de una persona a efectos de una primera filiación, de la misma manera que lo hace un DNI normal.

Por otro lado, la tarjeta incluye un chip que nos recuerda al de las tarjetas que se usan para sustituir a las monedas en las cabinas telefónicas. En dicho chip se han incluido los mismos datos que aparecen impresos (datos personales, fotografía, firma manuscrita digitalizada y huella dactilar digitalizada), junto con los certificados de autenticación y de firma electrónica, que son los que harán posible la confirmación de las operaciones electrónicas.

Además, en el chip encontramos la clave pública y la clave privada, alojadas en dos zonas diferentes del chip, la parte pública y la parte privada. En la primera se guardan los datos básicos de los certificados y la clave pública, y para acceder a la misma no hay restricción alguna. En la segunda se encuentran las claves privadas del ciudadano, el certificado de identidad del mismo y el certificado de firma correspondiente, únicamente accesibles por contraseña o a través de los datos biométricos del titular.

Por último debemos hacer especial mención a la zona de seguridad, zona que es únicamente accesible por el ciudadano a través de su número de identificación personal o PIN, existiendo además un procedimiento de acceso a disposición de la Administración. En esa zona se almacenan los datos biométricos, datos de filiación y número de serie de la tarjeta.

Otros servicios

Aparte de los señalados, los usos posibles del DNI electrónico son amplísimos. En principio, y como ya hemos indicado, es válido para cualquier tramite por vía telemática, desde solicitar una beca a presentar la declaración de IRPF, acceder a nuestros datos de la Seguridad Social o a información personal que conste en bases de datos públicas; además de, por supuesto, realizar transacciones seguras con empresas o entidades privadas que hayan adaptado sus sistemas al nuevo DNI.

Según declaraciones de las distintas partes implicadas en el desarrollo del proyecto de DNI electrónico, este sistema resulta virtualmente imposible de falsificar, tan diversos son los elementos que lo constituyen. Medidas de seguridad física perceptibles a simple vista (tintas ópticamente variables, relieves y fondos de seguridad), o visibles mediante medios ópticos y electrónicos (tintas visibles con luz ultravioleta o microescrituras), así como medidas de seguridad digitales (encriptación de datos) aseguran un nivel de protección prácticamente inviolable.

Entonces, ¿todo son ventajas?

Por lo que parece, el DNI electrónico no aporta sino beneficios, ¿no es así? Bueno, para ser justos, la realidad es que no está carente de inconvenientes. En primer lugar, a todos nos asalta una duda : ¿cómo leemos el chip? Todo es en apariencia perfecto pero, ¿cómo vamos a realizar trámites desde la comodidad de nuestro hogar si no tenemos una forma de leer el chip? Evidentemente, para ello necesitamos una serie de elementos que nos faciliten tal tarea. Todo ello se explica en el portal habilitado por el Ministerio de Interior.

Por un lado, necesitaremos elementos de hardware que acepten el nuevo DNI: un ordenador personal equipado con un lector de tarjetas inteligentes que deberá cumplir el estándar ISO 7816. El equipo debe tener instalados unos módulos criptográficos. Para Windows será necesario el servicio CSP o “Cryptographic Service Provider” (o Proveedor de Servicio Criptográfico) y para el resto, el PKCS#11. Ambos son fácilmente descargables desde la página del DNI electrónico que la Policía tiene a disposición de los usuarios.

También hemos de tener en cuenta que realizar trámites privados, como compras, no siempre será posible, ya que ello va a depender de que las empresas quieran realizar una inversión en este sentido, y adaptar sus sistemas a las directrices de seguridad necesarias, para lo que será preciso desarrollar ciertas herramientas de seguridad que garanticen que el flujo de datos se realiza a través de canales seguros.

Además de todo lo anterior, nos podemos preguntar qué pasa con nuestros datos. ¿Están realmente seguros? En teoría las transacciones son completamente seguras, y las bases de datos de la Policía están a buen recaudo, pero no podemos sino confiar en que así sea. A

Además, ¿qué ocurre con las entidades que han intervenido en el desarrollo e implantación de este documento, tales como la UTE formada por Indra, Telefónica y Software AG, Siemens, Telvent o Safelayer? ¿Podrían tener acceso a los datos del DNI electrónico? Todas estas preguntas nos surgen a raíz de la creciente ola de preocupación que se ha desatado en relación con la privacidad y la seguridad de nuestros datos personales, preguntas para las que, al menos por ahora, no tenemos respuesta.

Pese a los “pequeños” inconvenientes a los que nos enfrentamos, se debe considerar que el nuevo DNI electrónico significa un paso adelante en materia de comodidad y seguridad en nuestras transacciones del día a día, ahorrando tiempo, esfuerzo y frustración a los particulares que, tarde o temprano, nos vemos en la obligación de afrontar diferentes trámites, ya sea con la Administración o con empresas que nos ofertan sus diferentes productos o servicios.


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