BAQUIA

Correo electrónico: la que se nos viene encima

Según las previsiones de la consultora IDC, en el inminente 2006 cada día circularán 86.000 millones de correos electrónicos por Internet. De esta cifra, nada menos que un 40%, es decir, 33.000 millones de mensajes diarios, será spam. Algunos recuerdan estos días las palabras pronunciadas por Bill Gates en enero de 2004, cuando vaticinó en el Foro Económico Mundial de Davos el fin del spam en un plazo de dos años, es decir, dentro de apenas unas semanas. Parece que esa vez el jefe de Microsoft no estuvo muy atinado.

A la vista de estos datos, no es de extrañar que el e-mail, que todavía es el principal medio empleado para comunicarse electrónicamente, esté considerado por muchos como una herramienta condenada a la extinción. Algo, por otra parte, perfectamente comprensible: imagínese que de cada diez veces que suena su teléfono móvil, cuatro fueran llamadas en las que le comunican un mensaje comercial que usted no tiene el más mínimo interés en escuchar, cuando no se trata directamente de algún tipo de estafa o de un virus que pretende inutilizar el teléfono. Lógicamente, ¿no acabaría usted por desconectar el aparato, o restringir al máximo su uso?

Pese a todas las amenazas y trabas a las que ha debido enfrentarse (spam, virus, regulaciones de las empresas, etc.), Mark Levit, vicepresidente de estudios de IDC, señala que, aunque magullada, el e-mail conserva intacta su reputaciónExceptuando a adolescentes y jóvenes y a ciertos colectivos profesionales que requieren de formas aún más rápidas e inmediatas de contacto, el correo es todavía el primer medio de comunicación electrónica, por delante de la mensajería instantánea.

Las cifras así lo avalan: el volumen de mensajes de negocios enviados en todo el mundo superará el año próximo los 3,5 Exabites, más del doble que la cantidad acumulada en 2004 y 2005. Un Exabyte equivale a 1.000 Petabytes, o un millón de Terabytes, o mil millones de Gigabytes. Ciertamente mareante.

Así que para evitar una muerte prematura, IDC lanza algunas recomendaciones, como permitir un acceso simple y gratuito al correo (corporativo o privado) desde múltiples aparatos, reducir costes y riesgos o preservar el valor del contenido… Tal vez aún no sea demasiado tarde.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios