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Crece “la otra Internet”

Tal vez usted está satisfecho con la conexión de varios megas que tiene en casa… En ese caso, más le vale no conocer demasiados detalles sobre las posibilidades de GLORIAD, a no ser que quiera sufrir un ataque de envidia. ¿O acaso no le gustaría, por ejemplo, descargar una película en un segundo?

GLORIAD (Global Ring Network for Advanced Application Development) es una red de alta velocidad que conecta organizaciones científicas (universidades, laboratorios y centros de investigación) de diferentes países a través de fibra óptica.

Podría definirse como una especie de Internet privada utilizada en proyectos colaborativos, que a menudo requieren intercambiar gran cantidad de datos. Utilizando GLORIAD, se asegura un tráfico fluido y se evita la saturación de la Internet comercial.

La red se utiliza, por ejemplo, para operar remotamente telescopios, para visualizaciones de gran cantidad de datos o videoconferencias. Puede alcanzar velocidades de transmisión de hasta 10 Gbps. Una parte de la red se puede reservar para un uso específico, garantizando el tráfico ininterrumpido de los paquetes de datos.

La red fue creada en el año 1997 por la National Science Foundation. Inicialmente conectaba a investigadores de Rusia y los Estados Unidos. En el año 2004 se expandió a China, Corea, Canadá, Holanda, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Islandia y Suecia.

GLORIAD acaba de añadir una nueva extensión, bautizada como Taj, que conecta a Egipto, India, Singapur y Vietnam. De esta forma, se extiende a un total de 10 millones de direcciones IP, con unos 30 millones de usuarios. El nuevo punto de acceso en Egipto permitirá en el futuro expandir la red hacia África y Oriente Medio.

La nueva ampliación ha sido patrocinada por la multinacional india TATA, y tiene un coste valorado en 6 millones de dólares. Entre otras ventajas, multiplica por cuatro la velocidad de transmisión entre China y Estados Unidos, pasando de 2.5 a 10 Gbps.

También se han instalado dos circuitos de 10 Gbps que conectan a los EEUU con los cinco países nórdicos, Rusia y Groenlandia. El llamado “IceLink” permitirá aportar mayores recursos para estudiar el cambio climático.


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