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Cuando lo nuevo huele a rancio

Ustedes perdonen, pero que a estas alturas de la película venga Telefónica (en versión móviles Movistar) presentando a bombo y platillo su nuevo servicio de navegación por Internet a través de emoción, que tiene como elementos estrella el acceso a cuentas de correo y al cajetín de búsqueda de Google, no nos parece otra cosa que un atraso. O cuando menos, un intento de parecer sofisticados vistiendo ropas de segunda mano. Argumentemos.
En primer lugar, estamos convencidos de que no existe dispositivo menos amigable para navegar por Internet que la pantalla de un móvil. El reducido espacio, la incomodidad del “teclado”, la dificultad para desplazarse a través de los contenidos… Nadie duda de la utilidad de los SMS, pero ¿sería usted capaz de leer el periódico en la pantalla de su móvil? Según declaró durante la presentación Esther Tapia, Directora de Contenidos de Telefónica Móviles, el acceso generalizado a la Sociedad de la Información en España tendrá lugar a través del móvil. ¿Ustedes se lo creen?
En segundo lugar, los servicios que Movistar introduce como grandes novedades serían eso, impactantes y sorprendentes novedades, si se nos hubieran presentado, pongamos, hace cuatro años. ¿Que puedo hacer una búsqueda con Google desde el móvil? Bien. ¿Y qué pasa con los demás servicios que facilita el buscador? ¿Acaso podré utilizar, por ejemplo, el recién estrenado Google Maps España? Por otra parte, ¿alguien en Movistar ha oído hablar de la Web 2.0? Sí, esa que hacen los propios usuarios, en el doble papel de creadores y consumidores de contenidos. ¿Acaso podré subir un post a Blogger desde el móvil? ¿Compartir las fotos del último puente en Flickr? ¿Ver un vídeo en Youtube? Parece ser que no. Como mucho, lo que se nos ofrece es el acceso a una Internet seriamente capada.
Y para rematar, está la trampa del precio. Se anuncia una tarifa única de 30 céntimos (sólo por el acceso a Internet, es decir, sin incluir las descargas de contenidos) por sesión ilimitada, pero la letra pequeña aclara que a partir del 17 de septiembre cada sesión tendrá una duración máxima de diez minutos, con lo que habrá que volver a conectarse (y pagar de nuevo) si se sobrepasa este límite. Según los responsables de Movistar, ese tiempo es suficiente para las actividades que desarrolla el 99% de sus clientes. Probablemente cuando navegan desde el ordenador, suponemos.


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