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¿Cuánta vida les queda a las bibliotecas?

Las bibliotecas siempre han sido centros aglutinadores de conocimientos y cultura, lugares en los que la magia de los libros aparece entre el polvo de los estantes y los rayos de sol entrando por la ventana. Sitios reposados y vetustos, clásicos y románticos, el viejo loco y sabio que vive en las bibliotecas como el hidrógeno en el agua.

Pero ahora la Biblioteca Británica está preocupada, y no es para menos; las publicaciones protegidas por los derechos digitales (DRM) surgen como setas, algo que ha llevado a la Alianza de Bibliotecas y Archivos a manifestar sus temores ante potenciales daños colaterales producidos por los derechos digitales.

El caso es que llueve sobre mojado. Porque, por si las bibliotecas no tuvieran bastante con los inconvenientes que le genera el siglo XXI, los cánones por préstamo y otras condiciones atentatorias contra el libre préstamo público las están poniendo contra la espada y la pared, y la sangre ya les va corriendo por las pantorrillas…


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