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De fiesta friki a capital de la tecnología: la evolución de la Campus Party

Ayer finalizó en Valencia la última edición de la Campus Party, que tradicionalmente ha ido asociada a un perfil muy definido de usuario. Los informativos de televisión daban buena cuenta de ello en todos sus especiales: un joven de no más de 30 años, con un carro de supermercado lleno de accesorios, un ordenador con carcasas a cual más extraña, unas figuritas de alguna serie de culto y una afición casi obsesiva por descargarse material protegido y por jugar en red hasta que los párpados ni pudiesen más. Un estereotipo perfecto para los medios de comunicación y perpetuado en la mayoría de ocasiones por los propios campuseros.

Sin embargo, es evidente que la tendencia está cambiando, y en los últimos dos años estamos observando un cambio en el perfil del usuario orientado a convertir la Campus Party en un centro en el que el principal argumento sea compartir, una filosofía presente desde sus inicios pero potenciada últimamente. Y como muestra, un botón: el responsable de innovación de la Campus ha asegurado que “hay más volumen de subida de contenidos que de descargas”, un dato que da buena cuenta del espíritu y las ganas por compartir datos. Y eso que disponían nada menos que de 8,5 gigabytes de banda ancha, pero el modelo ha cambiado y ahora se sube más contenido del que se baja.

Han sido muchos los aspectos de esta edición que han fomentado el espíritu colaborativo entre todos los usuarios. Un ejemplo es el del record mundial que se batió en el área de Modding, consiguiendo tener en Campus Party la CPU más potente del mundo, un reto que no se hubiera conseguido sin el trabajo conjunto de muchos participantes expertos en refrigeración extrema y overclocking. Este espíritu colaborativo tiene otro claro ejemplo en CP 01, un robot colaborativo que se está construyendo con la ayuda de todos los campuseros alrededor del mundo. Comenzó en la edición de Campus Party Brasil, viajó a Bogotá y se siguió trabajando en Valencia, donde se emplearon más de 150 horas de trabajo y donde se implicaron cerca de 30 campuseros. Esta colaboración, se produjo además entre participantes de distintas áreas, donde expertos en programación, modding o diseño aportaron sus conocimientos a este proyecto conjunto.

Otro de los proyectos realizados entre todos los campuseros es Africa 10, una serie online rodada íntegramente durante Campus Party, que cuenta la historia de tres campuseros que comenzarán una interesante aventura.

De clientes a colaboradores
Otro de los cambios más significativos de la Campus Party se ha producido en la forma en que las compañías ven a los usuarios. Si antes la Campus era un océano de cliente, ahora todas las compañías llevan a Valencia a sus departamentos de investigación para encontrar a los mayores talentos de España en materia tecnológica. A lo largo de lo que dura la Campus se concedieron varias becas, y no son pocas las compañías que se han quedado con los datos de más de un campusero.


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