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De profesión: famosa

Si nos remontamos a un par de generaciones atrás, lo mejor para conseguir un buen empleo, tener un buen sueldo, y estar bien valorado era estudiar una carrera universitaria. Ahora que gran parte de la gente joven cuenta con dos carreras, un master, tres idiomas y seis años de prácticas como becarios, lo mejor para obtener todas esas condiciones es ser famoso.

Por eso, se entiende la multitud que se acerca cada año para participar en programas de tan ‘alto nivel intelectual’ como Gran Hermano. Ya no sirve perder el tiempo estudiando una carrera; lo mejor, es aprovechar todos esos años de conocimientos “inservibles” para pasearse arriba y abajo por la discoteca de moda, e intentar pasar una noche de pasión desenfrenada con el famosote de turno.

Aún así, aún parece quedar gente (sorprendentemente) a la que la fama parece importarles menos que sus principios. Al menos eso es lo que aparenta Allison Stokke, una saltadora de pértiga estadounidense de 18 años que, sin comerlo ni beberlo, se ha convertido en la nueva sensación de la Red.

Pese a lo que pueda parecer, Allison no se ha hecho popular gracias a sus habilidades deportivas, sino a su físico. De hecho, todo comenzó cuando publicaron en un foro de fútbol americano una foto de la deportista en una competición en Nueva York. De ahí, fue pasando de blog en blog, y de site en site, hasta que se convirtió en toda una celebridad.

El ‘caso Allison’ llegó hasta las páginas del Washington Post que se hizo eco de la noticia, empeorando aún más la situación. La propia atleta ha declarado sentirse asustada, y ha comunicado públicamente su deseo de seguir con su vida normal, y su anonimato. Y es que pese a estar en una situación perfecta para exprimir su fama en los programas de cotilleo, parece que la joven prefiere mantener su integridad moral. Cuestión de principios.


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