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Despide con fundamento, pero despide bien

Reconozcámoslo: está feo emplear los recursos que la empresa pone a disposición del trabajador para oficio o beneficio propio. Pero más feo todavía es espiar electrónicamente al empleado y despedirle sin previo aviso, aún cuando esté llevando a cabo una actividad poco ética. Así por lo menos lo ha estimado el Tribunal Superior del Justicia del País Vasco, que ha obligado a una empresa a readmitir a un trabajador despedido por obtener de manera ilícita las pruebas del delito, vulnerando el artículo 18 de la Constitución, que regula el derecho al honor y a la intimidad personal y garantiza el secreto de las comunicaciones.
Cuidado: esto no significa que podamos hacer lo que nos plazca en el trabajo sin miedo a un despido fulminante. Pero sí que antes de que nos saquen la tarjeta roja, deberán advertirnos con la amarilla. Más


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