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Después de la Economía IP

Muchos analistas han sacado conclusiones erróneas del batacazo bursátil de las empresas puntocom. Tras analizar pormenorizadamente los múltiples fallos de gestión y estrategia cometidos por empresas nacidas en y para Internet, el consenso parece ser que esto de la Red ha sido una gran estupidez; que la ‘Vieja Economía’ manda, y que todo volverá en breve a ser como era antes. Verdad es que hay cosas que nunca volverán, y que la economía del siglo XXI no es tan ‘Nueva’ ni tan rosa como se pintó. Y sin embargo hay cuestiones básicas que han cambiado de verdad y para siempre; formas de pensar que se han extinguido y principios básicos que no se aplicaban antes de la Red. La ‘Nueva Economía’ se ha ido por el desagüe de la historia, pero lo que queda tiene características distintas a la economía tradicional. Estamos viviendo ya en una verdadera ‘Economía IP’. Para sobrevivir en el futuro conviene conocer sus bases.

Desde el Nasdaq 5000 de marzo de 2000 al 2.200 actual (pasando por el 1.600 de abril de 2001) han pasado muchas cosas. Casi 450 empresas desaparecidas; miles de millones de dólares en valor evaporados; más de 112.000 despedidos y, sobre todo, todo un sector nuevo de la economía hecho jirones. La fiebre bursátil que nació con la famosa salida a bolsa de Netscape en 1995 acabó como el rosario de la aurora, y en su camnio se llevó muchas cosas. Desde las ilusiones y los ahorros de mucha gente a la convicción de que era posible rehacer la economía a partir tan sólo de Internet. Multitud de personas, la mayoría bienintencionadas y llenas de celo creativo, creyeron realmente que determinadas leyes básicas de la economía habían sido subvertidas por la existencia de la Red; que todo era nuevo y diferente, y que las leyes habían cambiado de verdad. Durante un lapso de cinco años pareció que todo era posible. Y de hecho lo fue; nacieron imperios (AOL Time Warner, Yahoo!, eBay, Amazon…), otros se reforzaron (Microsoft), sectores enteros de la economía tradicional se vieron amenazados (fonográficas/Napster), surgieron servicios y modelos nuevos y excitantes (PCs gratuitos, tarifas planas, llamadas telefónicas sin coste…). Era el momento de tirar abajo el edificio y empezar otra vez con cimientos de nueva planta.

Tan sólo ahora empieza a quedar claro hasta qué punto esos ilusos tenían razón.

Por supuesto que las empresas no pueden operar sin beneficios; que el ciclo económico sigue existiendo, que la inflación es una amenaza, que regalar dinero a cambio de cuota de mercado te acaba metiendo en líos, que la financiación no es infinita, que hay que gestionar para ganar, que ser grande y tener reservas ayuda. Algunos de los presupuestos de la economía más básica se tiraron por la borda en la Fiebre del oro por conseguir un pedazo de la tarta, y al final hubo que prestar atención a la realidad. Las reglas no habían cambiado tanto como los pioneros se atrevieron a soñar. Muchos han pagado por olvidarse de las realidades básicas del comercio.

Y sin embargo hoy empieza a estar claro que no todo eran sueños. Existen nuevos productos y servicios que pueden venderse con un beneficio facilitando a la vez la vida de los clientes. Hay dinero que ganar, y que ahorrar, en la Red. Las bases mismas del trasiego de información, desde siempre un factor clave en la economía, han quedado modificadas (ya que no suspendidas) con la existencia de Internet. Aparecen nuevos negocios, todo un nuevo sector de la economía, pero sobre todo aparece un nuevo campo de actuación con sus propias reglas, fortalezas y debilidades; algo que a partir de ahora y para siempre habrá que incorporar a cualquier negocio que pretenda prosperar. Como ocurre al principio de toda revolución, las expectativas se desmadraron en un primer momento, y la llegada de la cruda realidad pareció una catástrofe. Cuando no era más que el fin de una fase.

Ahora es tiempo de consolidar y digerir, de adaptar e incorporar a los negocios (viejos y nuevos) las realidades de la Red. Para ello hacen falta herramientas conceptuales, ideas que ayuden a entender los cambios (unos de gran calado, otros más sutiles; algunos inmediatos y otros que tardarán algo más en notarse) que la existencia de Internet supone para la economía y la sociedad del inmediato futuro. Nos atrevemos a poner en circulación algunos de estos conceptos, sabiendo que no todos serán correctos, y no todos estarán de acuerdo; pero en la seguridad de que merece la pena discutirlos. Es el momento de pensar, para no repetir los errores anteriores y seguir avanzando. Es tiempo de Economía IP…


  • <A HREF="https://www.baquia.com/com/20010515/art00020.html" target="nv"Tiempos de Economía IP
    15/05/2001
    La \’Nueva Economía\’, como no se cansan de recordar los representantes de la \’Vieja\’, ha muerto. Muchas empresas, es cierto, ya no están; se han marchado de vuelta a las seguras aguas de la economía de toda la vida. Algunos han elegido seguir en la Red desde empresas con solera. Y aún otros perseveramos.
    https://www.baquia.com/com/20010515/art00020.html
  • <A HREF="https://www.baquia.com/com/20010521/art00018.html" target="nv"La Vieja Economía IP
    21/05/2001
    Carrefour compra Submarino.es. Y no sorprende; Submarino tenía mucho que aprender sobre logística, calidad de servicio, rentabilidad, trato con proveedores… y de eso Carrefour sabe mucho. Pero vender en la web no es tan sencillo como parece, y saber vender offline no garantiza dominar el cibercomercio. No es más que un aviso de lo que se les viene encima: la \’Economía IP\’.
    https://www.baquia.com/com/20010521/art00018.html
  • <A HREF="https://www.baquia.com/com/20010528/art00017.html" target="nv"La nueva Economía IP
    28/05/2001
    La \’Nueva Economía\’ murió, de un reventón de burbuja complicado con principio de recesión. Por el desagüe se han ido las teorías del fin de los ciclos económicos y la inflación, junto a las empresas mal gestionadas. Sin embargo no todo es llanto y crujir de dientes. La existencia de la Red es única en la historia y revolucionaria. Y está dando lugar a la aparición de una economía nueva, ya que no a una \’Nueva Economía\’.
    https://www.baquia.com/com/20010528/art00017.html
  • <A HREF="https://www.baquia.com/com/20010528/art00017.html" target="nv"Economía IP y el fin de la dicotomía ocio/negocio
    04/06/2001
    Desde el abandono de la economía cazadora-recolectora (o del paraíso terrenal), \’ocio\’ y \’trabajo\’ se definen por oposición. Trabajar es llevar a cabo una actividad compleja, con más o menos dificultad física o intelectual y total dedicación. Igual que ha terminado siendo el ocio: basta visitar cualquier página web \’amateur\’, una exposición de filatelia o recorrer la \’ruta de los festivales\’ en el verano español… Mucha gente dedica más tiempo y esfuerzo al ocio que al trabajo, la única diferencia es que se nos paga por el trabajo, pero pagamos por el ocio. Eso puede cambiar.
    https://www.baquia.com/es/20010604/art00016.html


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