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Doctor, me duele el criterio

Hace un tiempo que conocemos el concepto de Economía de la Atención: más o menos desde que Internet comenzó a facilitar el acceso masivo a una ingente cantidad de contenidos y servicios, muchos más de los que estábamos acostumbrados a digerir antes de la explosión puntocom. Es tan grande el volumen de recursos a nuestra disposición que empiezan a surgir especialistas en el tratamiento de una patología que podríamos definir como “exceso de consumo mediático”, y cuyos síntomas se manifiestan en superabundancia informativa, paralización a la hora de tomar decisiones y dudas perennes al optar por una u otra opción.
Un tipo de especialistas en aliviar la tensión cognitiva son los agregadores. A pioneros como Slashdot (o Barrapunto en la versión en castellano), en los que un grupo de editores controla el contenido al que acceden los visitantes, han seguido fórmulas como Digg (luego imitado por Meneame) y las recién estrenadas Neodiario o Blablabog, donde son los propios usuarios los que votan el contenido que consideran más relevante, ejerciendo una especie de filtro colectivo del que se beneficia el conjunto de la comunidad.
¿Acabaremos cobrando por visitar ciertos contenidos? No lo descarten. Aunque siempre existirá la opción de cerrar el navegador, desconectar el móvil, apagar la tele y relajar la mente con un libro o un poco de música. Sí, les garantizamos que funciona. Más


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