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Dominios a medida: caros y sujetos a censura

La ICANN, siglas en inglés de Corporación de Internet para Nombres y Números Asignados, es la organización sin ánimo de lucro que gestiona los dominios de la Red. Y que lleva años dando pasos hacia la liberación de los dominios de Internet, que se concretará en 2012. Tras la aceptación de direcciones en otros alfabetos, la próxima gran cita en ese proceso es una reunión en marzo sobre la creación de nuevos nombres, y que llega envuelta en polémica.

El primer asunto espinoso tiene que ver con el dinero. En teoría, nos estamos alejando del .com para todo el mundo. Poruqe tanto empresas como individuos podrán crear sus dominios personalizados, ya sea .nike o .gonzalez, el lujo no está al alcance de todos. Tan sólo para solicitarlo hay que presentar unos 185.000 dólares. Suponiendo que nos lo otorguen, después tendremos que pagar unos 25.000 dólares al año a la ICANN para conservar el control del dominio.

Tan altos precios pretenden, entre otras cosas, disuadir a los bromistas o a los que pretendan acaparar montones de dominios para luego revenderlos a precio (aún más) de oro. Lo que no impide que si, por ejemplo compramos .libros, podamos cobrar a todas las editoriales por utilizarlo. En principio, la ICANN supervisará quién compra qué para evitar que, por ejemplo, alguien registre el nombre propio o comercial de otro.

Otro posible problema tiene que ver con la intervención de las administraciones públicas, concretamente con el Gobierno de Estados Unidos, que quiere tener poder de veto sobre los nuevos dominios. La versión de Washington es que quieren evitar la fragmentación vetando dominios que otros gobiernos pudieran bloquear, como en el caso del hipotético dominio .gay. Un argumento que ha levantado las suspicacias de más de uno.

La semana pasada, y antes de la Super Bowl, las autoridades estadounidenses confiscaron varios dominios de páginas que enlazaban a emisiones en streaming de acontecimientos deportivos. Entre esos nombres confiscados estaban los de la página española rodadirecta.com y rojadirecta.org, que siguió operando bajo sus dominios .me . también Wikileaks ha sufrido la pérdida de su dominio, tras enfurecer a EEUU filtrando cientos de miles de cables diplomáticos confidenciales.

Estos precedentes, igual que la larga odisea de los dominios .xxx, plantean la posibilidad de que las autoridades estadounidenses puedan ejercer de censoras, no sólo por cuestiones legales y de copyright sino por asuntos políticos o por juicios morales, dejando a los propietarios de los nuevos dominios expuestos a la voluntad del ocupante de turno de la Casa Blanca. 

La alternativa, claro, es dejarse de dominios personalizados y optar por nombres controlados por otros gobiernos, como .eu  o el español .es. O apostar por algo más neutral como .music o .forest.


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