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Dow Jones se hace con MarketWatch

La empresa Dow Jones, editora del diario The Wall Street Journal, se ha hecho con el control de MarketWatch a cambio de 520 millones de dólares, a razón de 18 dólares por acción, cerrando semanas de especulaciones sobre el destino de una empresa que había sabido salir adelante en medio de la burbuja puntocom y se había convertido en una referencia fundamental como fuente de información financiera en la Red.

Dow Jones se ha impuesto a rivales como Viacom, Yahoo, The New York Times o el Financial Times, todos ellos interesados en hacerse con MarketWatch. Ahora, como comenta The Times, estas empresas podrían intentar comprar The Street, uno de los más directos competidores de MarketWatch, que ha seguido un modelo de negocio contrario al suyo. Mientras ésta se convertía en el centro de atención de los pequeños inversores, The Street se centraba en ofrecer sus servicios por suscripción a los inversores profesionales.

Los rumores sobre el interés por hacerse con The Street han disparado la cotización de la compañía, que ha visto como el valor de sus acciones aumentaba un 7% la semana pasada y un 28% durante el último mes. Como comenta Douglas Arthur, analista de Morgan Stanley, empresas tradicionales con un potente nicho de mercado en Internet, como Dow Jones, necesitan extender sus actividades online para atraer la inversión publicitaria. De ahí que la empresa haya hecho bueno el dicho de la mejor defensa (en este caso de su WSJ) es un buen ataque, comprando MarketWatch antes de que cayera en manos de algún competidor.

Hasta ahora, la principal fuente de financiación de Dow Jones no ha sido la publicidad, sino las suscripciones. Aunque ambos modelos pueden ser rentables, se trata de una vieja confrontación típica de Internet: ¿volumen o valor? Algo que en España reproducen los dos diarios líderes. Mientras El Mundo apuesta por el volumen de visitantes y se beneficia de la gran cantidad de ellos para idear nuevos modelos de negocio alrededor suyo, El País sigue aferrado al sistema de suscripción que tan solo han podido sostener cabeceras como el WSJ o, siguiendo una fórmula más flexible de pago por ciertos artículos o suscripción a la revista, The Economist.

Lo que está claro es que el modelo de negocio de la prensa en el siglo XXI está todavía por escribir y que ninguno de los actuales es perfecto.

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