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DRM: historia de un fracaso constante

Desde su aparición, el Digital Rights Management (DRM) se ha convertido en una tecnología tan usada como odiada y –en ocasiones- perjudicial no sólo para sus detractores, sino también para sus usuarios. En vuelto dentro de una polémica que parece no acabarse nunca, la tecnología DRM lleva a cabo una protección de distintos soportes digitales que impiden su copia, su reproducción en según qué soportes o su grabación en algunos formatos.

Sin embargo, los errores y problemas que acarrea el DRM se han demostrado mayores que sus aparentes ventajas, y esto afecta a todos los estratos de la industria digital. A continuación traemos tres ejemplos de fracaso del DRM en los tres formatos más usados: la música, los libros y el cine:

1.- Música. La música ha sido, sin duda, la gran damnificada de la tecnología DRM. Por poner tan sólo un ejemplo, podemos recordar las grandes dificultades a las que se enfrenta un usuario para poder reproducir toda la música que adquiere con DRM. Los problemas no vienen derivados de que el usuario quiera darle un uso ilícito a la canción, o llevársela donde no debe, sino de que la tecnología DRM no es unánime y existen productos con tecnología DRM no sólo diferente, sino también excluyente. Esto es, que algunas canciones con DRM no se pueden reproducir junto a otras que hayan sido grabadas con un DRM distinto. En total, el usuario habrá hecho dos pagos para nada.

2.- Libros. Los usuarios del BeBook, un lector de libros digitales, tienen grabado a fuego el nombre de la tecnología DRM. Hace un tiempo, el firmware de este lector presentó una actualización que permitía acceder a libros en formato EPUB (el formato estándar) y libros bloqueados con el DRM de Adobe. Sin embargo, el Kindle de Amazon ofrecía un tipo de tecnología DRM especial y muy distinta de las habituales, con lo que los usuarios del BeBook tenían que elegir entre quedarse con un tipo de productos con DRM u otros, ya que la mayoría de éstos eran incompatibles entre sí.

3.- Cine. El cine tampoco se escapa, ni mucho menos, de esta polémica, y no hace falta irnos muy atrás en el tiempo. Hace apenas unas semanas, en Alemania, los fanáticos de la película Avatar sufrieron un grave contratiempo con el estreno de esta película. Y es que el film estaba protegido con tecnología DRM pero no se habían repartido las suficientes claves de registro. Algunos cines fueron capaces de descifrar parte del código y expusieron la película en un decepcionante formato 2D, pero el resto ni siquiera pudieron conformarse con eso.


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