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EduSat: el conocimiento que llega del espacio

Dentro de unos meses, cualquier padre de familia india podrá salir fácilmente del aprieto de ayudar a sus hijos con los deberes de matemáticas del colegio. Tan solo tendrá que encender el televisor, sintonizar el canal educativo y consultar con su profesor favorito. Esto será posible gracias al GSAT-3, más conocido como EduSat, un satélite que la Indian Space Research Organisation (ISRO) pondrá en órbita el próximo mes de julio, en un proyecto con un coste inicial estimado en unos 2.500 millones de rupias (alrededor de 35 millones de euros), de los que 1.000 millones se han destinado a la construcción y otros 1.500 millones al lanzamiento del satélite.

ISRO está decidida a llevar la educación a los hogares de toda India en un periodo de dos a tres años, y para ello no ha dudado en poner en órbita el primer satélite dedicado exclusivamente a fines formativos. Existe gran confianza en el potencial de la educación a distancia, capaz de superar las barreras del tiempo y la distancia física mediante un modelo de enseñanza basado en las nuevas tecnologías. El objetivo del proyecto es aumentar la preparación de los propios profesores, mayor participación y seguimiento de los alumnos, facilitar acceso a profesores o académicos de alto nivel y reforzar los programas de educación a distancia.

Una vez en órbita, y después del periodo de pruebas y puesta en funcionamiento, EduSat permitirá comunicaciones a través de la radio y el televisor, formación a través de Internet, transmisión de datos, videoconferencias, comunicación interactiva sobre audio y video. Los profesores podrán acceder a alumnos que se encuentren hasta 3.000 kilómetros de distancia, en un proceso interactivo y en tiempo real disponible las 24 horas del día.

El director de ISRO, Madhavan Nair, confía en que el proyecto supondrá una revolución en el disperso sistema educativo del país, y que permitirá superar una de las deficiencias más graves del mismo, la escasez de profesores. La India cuenta actualmente con unos 350 millones de analfabetos, principalmente concentrados en estados con predominio de la economía agraria y de escaso desarrollo, donde las distancias físicas y el difícil acceso a las aulas constituyen un serio impedimento para el acceso a la educación. El objetivo del proyecto es aumentar el nivel educativo general y para la educación superior, a través de una tecnología de coste asequible.

El satélite tiene un ciclo de vida estimado en diez años, y se espera que esté completamente operativo a mediados del próximo 2005. Con un peso de dos toneladas, podrá dar soporte a 5.000 terminales remotas y recibir información simultáneamente de entre 25 y 30 fuentes. La India está dividida en cinco bandas de radiación electromagnética, que cubren las regiones del norte, noroeste, este, sur y oeste del país. A su vez, cada haz cubre entre cuatro y cinco estados. La tecnología de EduSat permitirá mantener entre diez y veinte conexiones de bajo coste simultáneos por cada banda, lo que permitirá que los contenidos se distribuyan en las lenguas locales y regionales del país (no olvidemos que la India cuenta con quince idiomas oficiales y cientos de lenguas locales).

Proyecto piloto

El proyecto EduSat consta de tres frases. En la primera, que tiene un coste de 900 millones de rupias (16 millones de euros), la Indira Gandhi Open University (IGNOU) e ISRO han puesto ya en marcha un proyecto piloto en el sureño estado de Karnataka. Aprovechando la cobertura facilitada por el satélite Insat-3B, ya en órbita, 70 departamentos de la Visveswaraiah Technological University (VTU) serán conectados vía satélite para el intercambio de contenidos multimedia, elaborados por la propia VTU.

La segunda fase comenzará una vez el satélite haya sido lanzado; entonces otras dos universidades, en los estados de Mahrashtra y Madhya Pradesh, se unirán a la red. Por último, la tercera fase se considerará en marcha cuando EduSat se encuentre a pleno funcionamiento, lo que se estima que ocurrirá en un plazo de dos años, y más de 5.000 instituciones educativas de todo el país se comuniquen a través del satélite, llevando el e-learning a hogares y escuelas.

El acceso a los contenidos distribuidos a través de EduSat será posible simplemente con la instalación de una pequeña antena parabólica en el techo del edificio. Sin embargo, la infraestructura básica para recibir la señal tendrá un coste (al menos en esta primera fase) de entre 60.000 y 200.000 rupias, (de 1100 a 3600 euros), una cifra que deberá ser subvencionada por las autoridades estatales o locales en la mayoría de centros educativos.

Retos y dificultades

Una de las mayores críticas que se están haciendo al proyecto es que realmente no está claro que vaya a solucionar el problema de la escasez de educadores que sufre la India. De igual forma que la abundancia de información disponible en librerías o en Internet no convierte automáticamente a nadie en más inteligente o más formado, el disponer de un sistema de comunicaciones capaz de abastecer a todo el país de una enorme cantidad de material pedagógico no garantiza el éxito del proyecto, a no ser que éste esté respaldado por la parte más importante de cualquier actividad académica (especialmente a alto nivel), los profesores.

De esta forma, se plantea el reto de identificar profesores de calidad, convencerles de la viabilidad del proyecto y ofrecerles los incentivos necesarios para que se impliquen en el mismo. Más adelante, será necesario mantener y aumentar el colectivo de educadores de todo tipo especializados en el e-learning. Sólo entonces se podrán abarcar todas las necesidades de formación que requiere un país como la India, para lo cual la tecnología será de trascendental importancia, aunque también el factor humano seguirá siendo indispensable.

También será necesaria la creación de algún tipo de autoridad u organismo estatal que se encargue de regular los contenidos educativos difundidos por este nuevo canal. Por el momento, en la fase de prueba piloto que se está llevando a cabo en el estado de Karnataka, será la propia VTU la que elabore los contenidos. S. Prabhakaran, director del proyecto del satélite EduSat en ISRO, sugiere la creación de un centro nacional para la difusión del conocimiento, integrando por diferentes asociaciones, capaz de extraer al proyecto todo el partido potencial que ofrece.

Por último, no hay que olvidar la tarea de crear la infraestructura terrestre y distribuir el software necesario.

Otros proyectos

No es la primera vez que India hace uso de la tecnología espacial para el desarrollo de proyectos con fines sociales. La propia ISRO ha desarrollado proyectos de telemedicina vía satélite, con el objetivo de facilitar el acceso a los servicios sanitarios a residentes de áreas remotas. Con una población que supera los 1.000 millones de habitantes, es fácil imaginar las necesidades sanitarias del país: por ejemplo, en India nace el mayor número de niños con problemas cardiacos en el mundo; el 18% de la población mayor de 30 años es diabética, y es el país donde nace el mayor número de niños al año.

Estas tres circunstancias harían necesaria la presencia de un cardiólogo, un especialista en nutrición y un neonatólogo en cada localidad. Puesto que el 95% de las enfermedades no requieren intervención quirúrgica, el tratamiento de multitud de pacientes puede realizarse a través de la información transmitida por los satélites, ya que se basa en historial clínico, imágenes y datos del paciente, que igualmente se pueden transferir a través de este modo de comunicación. Port Blair, las islas oceánicas de Andaman, Nicobar y Lakshadweep, o las regiones de Leh, Jammu y Kashmir, en pleno norte montañoso del país, está conectándose a las redes ya existentes para acceder la telemedicina.

Una vez EduSat esté plenamente operativo, ISRO también tiene previsto lanzar otros satélites temáticos: HealthSat para la atención sanitaria; GramSat, dedicado al desarrollo de las zonas rurales; e InfoSat, para el suministro de flujos de información.

No es ciencia ficción. Es uno más de los logros de un país que cree ciegamente en la necesidad de aplicar las nuevas tecnologías al desarrollo.


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