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EEUU reclama la extradición del hacker que entró en la NASA

Gary McKinnon es una celebridad entre la comunidad hacker. Este informático, nacido en Glasgow y residente en Londres, consiguió colarse en los ordenadores del Pentágono, la NASA y el Departamento de Defensa de EEUU entre febrero de 2001 y marzo de 2002.

Allí husmeó entre secretos militares, e incluso aseguró haber encontrado la foto de un ovni, aunque lamentable no pudo obtener una copia que lo demostrara. De hecho, McKinnon aseguró que ese era el objetivo de sus incursiones, aunque se le acusó luego de delitos mucho más graves.

Y es que al margen de discusiones sobre si realmente McKinnon localizó la imagen del ovni o es fruto de su imaginación, lo cierto es que las incursiones en los sistemas de seguridad militar de EEUU no hicieron ninguna gracia a las autoridades de ese país, que ahora reclaman la extradición del hacker.

De producirse la deportación, McKinnon se enfrentaría a acusaciones por violar secretos militares, que podrían condenarle a una pena de hasta 70 años de cárcel. Además, las autoridades norteamericanas le acusan de haber causado daños económicos por valor de 800.000 dólares, aunque McKinnon siempre ha negado que causara ningún tipo de daño con sus actividades.

Para intentar evitar enfrentarse a la Justicia de EEUU, McKinonn ha firmado una declaración en la que se declara culpable de otros delitos informáticos regulados por la legislación británica. Ahora está a la espera de la respuesta del Fiscal General, en el último paso de una batalla legal para evitar la deportación que dura ya seis años.

McKinnon sufre de Síndrome de Asperger, un trastorno psíquico relacionado con el autismo. Algunos de sus síntomas son los comportamientos repetitivos y obsesivos, y la falta de habilidades sociales. Según la familia de McKinnon, esta enfermedad explicaría su comportamiento.

Desde luego, no deja de llamar la atención algunas contradicciones de su personalidad, como el hecho de que demostrara gran habilidad para colarse en redes de alta seguridad, pero fuera fácilmente descubierto por utilizar su dirección real de correo electrónico… Por no mencionar su obsesión por demostrar la existencia de vida extraterrestre.

En una entrevista al diario The Times, la madre de McKinnon defiende la inocencia de su hijo. Lejos de los que lo califican de terrorista informático, sostiene que la “travesura” de su hijo fue consecuencia de sus problemas psíquicos: “No es un genio, Es bueno, pero no es el mejor. No tenían contraseñas ni firewalls, y ese es el problema. Gary les avergonzó. Quieren buscar un cabeza de turco por delitos informáticos, y piensan que Gary es una presa fácil. Creo que los gobiernos tratan de asustar a la gente. Crean villanos y amenazas para justificar algunas de sus acciones”

Lógicamente, en Estados Unidos tienen una visión mucho menos complaciente de sus actividades. Entre otras cosas, se le acusa de haber dejado fuera de servicio 300 ordenadores de una base militar norteamericana después de los ataques del 11-S. Sus acciones se consideran como “un intento calculado e intencionado de influir y afectar al Gobierno de los EEUU mediante la intimidación y la coerción”.

¿Villano o hacker inofensivo? La Justicia deberá decidirlo.


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