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El 60% de los emprendedores en Internet son mayores de 40 años

La imagen del emprendedor en Internet se suele asociar con la del joven vigoroso, deseoso de poner en marcha su primer proyecto empresarial, y muy familiarizado con las nuevas tecnologías. Sin embargo, esta imagen es un tópico de acuerdo con los datos de una encuesta elaborada por Oxatis.

Esta compañía ha estudiado el perfil de más de 2.000 e-comerciantes, para llegar la conclusión de que el 62% de ellos son mayores de 40 años. De hecho, la edad media del e-comerciante ronda los 45 años, y uno de cada cuatro supera los 50 años de edad

Y es que la crisis económica está afectando especialmente a los mayores de 40 años, que suelen ser los más afectados a la hora de recortar plantilla. Lejos de desmotivarse, este hecho supone un incentivo para lanzarse a montar su propio negocio en la Red.

¿Qué lleva a una persona a aventurarse en el comercio electrónico? Según los datos recogidos por Oxatis, la ambición de crear una nueva actividad que pueda llenar un nicho en el mercado es la razón principal para el 34% de los ciberemprendedores. Le siguen el deseo de crear una empresa propia aprovechando las herramientas que aporta Internet (32%), y reducir costes frente a lo que significaría montar una tienda tradicional (24%).

Según Norma Bustamante, Country Manager de Oxatis, “lo más importante a la hora de lanzarse a montar un propio negocio es tener un proyecto viable.” Con las herramientas tecnológicas disponibles hoy en día, crear la tienda virtual de productos o servicios es el paso más sencillo.

Un ejemplo es el de Virginia Llerena, gerente de Traduceclic.com, quien comenta las razones que le llevaron a montar su propia empresa de traducción e interpretación: “Hace dos años dejé mi trabajo de doce años como Directora Comercial. Después intenté buscar trabajos acordes con mi experiencia profesional, pero todos me ofrecían cargos muy por debajo de mis posibilidades y con un salario penoso”.

Después de aceptar finalmente un empleo por la necesidad económica, Virginia vio en el ámbito de la traducción un gran potencial al comprobar los altos precios que pagaban las empresas que externalizaban el servicio. Así creó su propia compañía de servicios de traducción e interpretación de idiomas. “Quizá trabajaré mucho, pero seré autónoma”.


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